Yo quiero ir al FIB!
Parece que este verano ha de ser movidito, lleno de emociones, lleno de fiestas…lleno de gastos.
Jorge no para de llamarme, junto con Belén y Vega, con los que deberÃamos pasar 3 dÃas en Benicasim, gozando de conciertos sobresalientes de grupos como “The cureâ€?, “keenâ€?, “Oasisâ€?, etc. A parte del festival de alcohol, gentes de todas partes y especies, féminas de bandera, y demás organismos silvestres que se unieran a nosotros.
Lamentablemente esta semana se iba a torcer. Entre las 8 horas de trabajo, la encadenación de proyectos freelance, y sobretodo los 2 fines de semana comprometidos con las ascensiones a los picos de Vallibierna y Perdiguero, no iba a tener tiempo de terminar. TenÃa que renunciar a algo.
Y vaya si renuncié. El sentido de la responsabilidad me obligo a decir no al festival. Otra vez será.
Esta semana transcurrió entre teclados también, de 8 de la mañana a 1 de la madrugada, que ganas tengo ya de que empiece el curso y empezar a tener paz. Algunos amigos me dicen que será más duro que trabajar, no lo creo.
El punto cómico lo ha puesto Amelie, que se ha venido a vivir a casa porque no tiene cocina en el piso nuevo. Sus padres son muy amigos de los mÃos y la han acogido allÃ. Me ponÃa un poco nervioso, porque ellos no saben que tenemos un lÃo un tanto ocasional. No sucedió nada entre nosotros, quizá era demasiado arriesgado, quizá faltaban unos cubatas encima. Ya habrá tiempo cuando vaya a inaugurar el piso nuevo.
En fin, a ver como va la semana que viene. Yo iré aguantando.