Alguien que lea esto pensará que caí de marte!

Esta fue la primera semana de trabajo en una oficina, 8 horitas al día, comer fuera de casa, 45 minutos de transporte público de ida y otros 45 de vuelta, sin tiempo para nada, planchando por la noche, sin entretenerme con tonterías…

Bueno en realidad no fue la primera de mi vida, pero los últimos 8 años como vengo contando el trabajo se llevaba de otra forma, al estilo freelance, deslocalizado, y con una gestión própia del tiempo que no obliga a uno a levantarse a las 7 de la mañana, ni tampoco a trabajar 40 horas una misma semana, con vacaciones cuando surgen y no cuando se puede.

Un poco después de estos antecedentes, puedo decir que lo único duro ha sido ir a trabajar el miércoles con gripe, quedaba un poco mal faltar ya la primera semana y conocí la hostilidad de las responsabilidades. En cuanto al rendimiento, aún poco, la formación está siendo acelerada, y la próxima semana será la última al lado del master que hay que sustituir. Además, el resto de obligaciones con las iniciativas propias hacen que en lugar de ser solamente un empleado…sea un pluriempleado, y es que no creo que pueda renunciar a los proyectos que van a jubilarme…una vez esta terápia concluya.

También es destacable trabajar al lado de compañeros, que no te miran mal por ser hijo de, o hermano de, o socio de, o jefe de…esta gente te trata de igual a igual y te ríes, y ponen verde a la empresa, y se ríen contigo sin tapujos, claro que no saben que mi única idea es esclavizarlos tan pronto como sea posible…no tengo materia de currito, o al menos sé que no he nacido para esto!

Lo peor hasta el momento es llegar a casa a las 7:30 - 8:00 normalmente y bastante mas tarde los días de gym, así no hay quien viva! Se me ocurrió hablar con el carnicero del mercado, empleado también por cuenta ajena, y de ahora en adelante “el compañero”, que entra a las 6:30 am y se va a las 22:00h todos los días, y el sábado por la mañana también. Incluso se levanta antes para ir a pasear al perro! Después de hablar con el compañero dejé de quejarme tanto, eso sí, siempre es mejor mirar hacia el otro lado, a la gente que puede estar con un portátil en un barquito mirando las olas…