una mano, una frase
Cuando se está de okupa compartiendo sofá con un gato en una ciudad como Madrid suele costar montrarse en un tren dirección a casa. Aún asà las ganas de ver a un par de terremotos, a mi santa madre y dormir en una cama de latex pueden a la pereza y te llevan allÃ.
El sr. Smith se ofreció amablemente a recogerme en la estación del Campo, y rápidamente fuimos a saludar a casa con el potro rojo, cenamos un poco y como ya viene siendo habitual desde la última vez, el viernes es un dÃa musical. Fuimos a kámbrils, y nos pusimos con las guitarras hasta altas horas de la madrugada. TenÃamos que estrenar el nuevo piano midi, y demás aparatos que se conectaron por primera vez por desgracia de sus vecinos. La fiesta como siempre derivó en una locura que acabó a las tantas de la mañana.
El sábado, después de pagar los excesos del dÃa anterior, tocava comida familiar. Las largas jornadas de gimnasio habÃan surtido efecto y mis brazos eran el doble que los del Big brother, tal vez porque se ha quedado como un Somalà y yo gané unos kilitos. Allà como siempre habÃa individuos de rareza, un escritor de setas, un misógeno simpático al sexo femenino, y un trozo de pan que no dejaba de llamar a su ex para quedar con sus amigas. Como siempre Lobo de mar, mi cuñada de letras, los diablillos, mi santa madre, y los peces en el rio.
No se como fue la cosa, pero de comer salimos a navegar, merendamos unas copas, enchufamos un láser, subimos la música, y nos escondimos un poco para que no nos viera nadie. Más tarde llegó la hora de salir hacia el Serrallo a cenar, ya sin el Big Brother que estaba ocupado ajustando un circuito polarizado que regulaba unos leds de ozono… es lo que tiene estar casado…
Los perlas y yo fuimos la encuentro del Lobo de mar para recibir unos alimentos y bebernos unas cañas. A partir de aquà juro que intenté renunciar a la oferta e irme a mi casa después ya de 2 dÃas de nocturnidad. Pero no me dejaron, tenÃa que ir al Highland al menos a por una copa…detrás de otra…
De vez en cuando salÃamos a echar un cýgar, y entonces el Master entraba a discreción, nunca vi algo asà y menos sin sangre!
Situación: 3 chicas de 90 a 110 kg en la calle sentadas en un banquito y otra muy mona.
Master: Que venÃs, del buffet libre?
Dios santo, no le partieron la cara, se pusieron a hablar con él. Escogió a la presa que estba de peor año y empezó el cortejo. De vez en cuando hablaba con la mas mona, que iba haciendo sus aportaciones. Como iba sin afeitar, sin duchar, y estaba aprendiendo mucho, me quedé el papel de observador desinteresado. Luego me senté estratégicamente al lado de la chica que no era de Igualada y me metà un poco en la charla, habÃa que conducir el rio al Totem…
En un rato se marcho la chica mona y el Indio de la India que la acompañaba, y estos siguieron dando baza a las del buffet.
Más tarde aún todo el équito nos dirigimos al Totem, y allà estaba la niña, con el Indio. Me fui a por un cubata.
VolvÃ, ya no estaba el Indio, habÃa sido aplastado por el séwuito y no habÃa ni rastro. Master fijó una nueva vÃctima, sin descanso, acaparando, y no habÃa muchas ocasiones para intercambiar una palabra. Por suerte parece que la cosa no iba a mas. Intenté localizar otras presas, vamos, chicas que conocer, que luego me tachan de insensible…Y no veÃa a ninguna que me interesara, era un poco extraño, no podÃa alejarme de aquella morena. Asà que me quedé charlando con Lobo de Mar y los demás, con nuestras copas, hasta que vi que se fue a bailar con otro del séquito y eso me tranquilizó, porque Master no habÃa hecho bien su trabajo.
Ahora me costaba mas disimular, estaba esperando a que Cacho pan terminara su baile para hablar un rato con ella, y finalmente pasó, y sin mucho tiempo para pensar ya me habÃa metido en la pista, la miré, le cogà la mano, y ella dijo: porque has tardado tanto…
