Vayamos por partes:

Estos días he recibido comida, mucha comida. Mi cuñada, mis padres, los marinos del Serrallo, Amelie, incluso la madre del loco me prepara caldo y sacos de croissants.
Luego me mandaron botellitas, una de Burbon, ole!, unos vinitos…
También me traen setas, comestibles, legales, quiero decir que no son Stropharia cubensis vamos, los clásicos Rovellons e Rojo, o Níscalos en Cristiano.

Pero a ver! ¿quien a sido el que me mandó la corona de flores el día 1?Sigo vivo!

Además, esta es una época graciosa en mi vida. Hay días que estoy mal y otros que estoy en lado opuesto. Se conoce vulgarmente como depresión, y también dicen que los varones se deprimen en otoño y las hembras en primavera.
Pero no pasa nada, ahora las cosas empiezan a mejorar. Big brother me firmará un aval para que pueda deshacerme del Poderoso y comprarme un coche nuevo en el que baje la ventanilla. Y eso significa que podré seguir defraudando a hacienda otra temporada más.
Las mujeres se han contaminado con cierto virus ideado en mi imaginación. Ahora ligo más que nunca, precisamente ahora que no quiero. Es incomprensible para mi, en un momento en que me visto de cualquier manera, llevo un coche que cae a pedazos, estoy tan flaco que podría representar algún chiste de Chiquito, todavía no doy una en la universidad, soy asquerosamente pobre, y no salgo ni a por el pan. He dejado de viajar al mismo tiempo que de comer, no piso el gimnasio, a pesar de pagarlo. En fin, que a estos seres sin miembro no les entiendo, ni entenderé nunca.

Solo quería reivindicar que no soy un alcoholico, que si no como mucho: Es porque no tengo hambre!
Y que me gusta tocar fondo, porque luego siempre se va a mejor.
Necesito unos guantes!

NOTAS:
Este es un artículo del que he extraído unas conclusiones para que no os preocupéis tanto por mi.
Aunque la vuelta al trabajo o a los estudios siempre supone un bajón moral para casi todo el mundo, ya que se terminan los placeres del ocio vacacional, muchas personas unen a este decaimiento totalmente normal, otro tipo de síntomas generados por el cambio de estación. Se estima que un 30% de la población sufre la denominada ‘depresión de otoño’. ¿Sabías que la alimentación es clave para superarla?
Los síntomas más frecuentes suelen ser la desmotivación, la sensación de tristeza y la reducción de las habituales energías. Estos síntomas, que no son alarmantes y que irán desapareciendo conforme el organismo se adapte la nueva situación estacional, pueden agravarse con problemas de concentración, alteraciones en el sueño, irritabilidad, desórdenes alimenticios, disminución de la libido, entre otras manifestaciones.
En otros casos, un estado anímico bajo provoca pérdida de apetito en el paciente, con lo que éste no podrá elevar sus ya de por sí mermadas energías. Los expertos consideran clave una buena alimentación, sana, ordenada y equilibrada, para pasar el bache anímico que supone la llegada del otoño.

Es que soy el único?