
Mi ignorancia no deja de sorprenderme.
Me habían invitado a asistir a una conferencia de “Oteiza” a la sala de actos de la facultad (ETSAB) y no dudé en asistir. Tal vez tenía la esperanza de motivarme para afrontar los exámenes del próximo mes. Pensé: escuchando a este arquitecto, que parece ser alguien importante, me adentraré un poquito más en el apasionante mundo de la arquitectura…
Bueno, pues el señor no era arquitecto, sino mayormente escultor…y no iba a dar él personalmente la conferencia, puesto dejó de estar entre nosotros a principios de siglo. Viva la playstation y el ping pong park!
El caso es que sabido esto, y sin que nadie se haya enterado de que no tenía ni p#$! idea de quién era, se ha convertido inmediatamente en uno de mis iconos como lo hicieran en su día Marcel Proust o la mismísima Pantera Rosa (la del pastelito tan rico).
Y sabéis porqué? Porque era el puto amo y porque:
-Su obra es figurinista y a la vez abstracta. Y no parece haber una explicación clara de porqué, sin una evolución cronológica coherente. Lo cual trae de cabeza a los estudiosos del arte. Estoy seguro de que no hay ninguna razón, sino solamente que el sr. Oteiza hacía lo que le venía en gana.

-Porque le encargaron que ornamentara la fachada de la Basílica de Arantzazu y se le ocurrió rellenar un frizo con apóstoles. Cuando el obispo de San Sebastián acudió a revisar el trabajo se dio cuenta de que había 14 apóstoles…-Oiga usted, solamente podría haber puesto 12 o 13 (judas), porqué hay 14? A lo que Oteiza exclamó: -Es que sobraba un hueco, y hubieran quedado muy gorditos… (es el amo, o no?)
Y luego el obispo advirtió que los cuerpos esculpidos parecían fiambres de un matadero…Oteiza exclamó de nuevo: -Pues sí lo parecen sí! (el puto amo!)
Y le echaron.
-Porque ganó el premio nacional de Arquitectura por la “Propuesta de Capilla en el Camino de Santiago“. Y lo ganó solamente porque fue el único que se presentó.
-Porque fue escultor hasta el día en que comprendió lo que eso significaba. Y solo hasta ese día. Entonces lo dejó y quiso ser poeta.
-Porque una vez en el mundo de las letras vascas les dijo a los filólogos que no tenían ni idea. Reinterpretó el significado de las palabras, y escribió un tratado sobre la lengua Vasca.
-Y sobretodo porque su obra es de esas en que, si uno mira la superficie, la forma, el color, o se conforma con la catarsis que le provocan, no llega a comprender nada.
Sus esculturas hablan. Son en realidad un diálogo entre la vida y la muerte. Retrata a los vivos de forma abstracta, y a los muertos figurativamente, ya que Oteiza entiende que una vez muertos llegamos a ser lo que somos en realidad, sin más influencias del mundo o de otros seres vivos. Nos mostramos ya como somos.
En cambio los vivos estamos en constante cambio, se nos ve siempre distintos. Y no solo por la edad o la oxidación, también nuestro espíritu, pensamientos, el “sha” indú, etc.
Voy a mencionar una de sus citas, cerca del final de sus días, y que me pareció sencillamente brillante: Ya no tengo tiempo se ser otro!
Decía con ello que, durante de toda su vida, había estado reinventándose a si mismo, manteniendo la mente abierta y buscando en las nuevas experiencias y conocimiento la fuente de la vida.
Iba a daros una lección inferida de esta última cita, pero aún no la he aprendido yo.
Así que mejor no digo nada.