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Despues de los rutinarios preparativos, las largas colas de embarque y las mas pesadas aun horas de vuelo, hicimos nuestra triunfal entrada en el aeropuerto internacional Indhira Ghandi, en Delhi, India.
Dentro del aeropuerto, la miseria, los desvalidos parias y demas relatos del lugar parecian meras leyendas urbanas. Cambiamos unas cuantas rupias a 65 por euro y contatamos un taxi hacia el hotel. Estos llamados pre-paid taxi, que se cogen en ventanilla a precio oficial para evitar los primeros timos…acechantes.
El de la ventanilla de turismo dijo que el centro estaba cerrado, y que no podriamos llegar al hotel. Que mejor contratarle uno a el. Aqu’i nos quieren timar! as’i que ni caso, eran las 12 i pico de la noche y nos dispusimos a traspasar la frontera, a salir de la zona restringida y pisar suelo indio, un solo pasito quedaba ya…
Y asi lo hicimos, contemplando la cara de decenas de personajillos de pel oscura y rostro palido, con cartelitos unos y ojos saltones otros. Nos dirigimos rapidamente a la zona de taxis, 10 metros mas alante, y nos pusimos a hablar con todo el mundo con el recibo en la mano, y las manos en nuestras cosas.
Al ver que la direccion estaba en el centro se negaron a llevarnos, comentando que las calles estaban cerradas porque manyana es el dia de la independencia y habla el primer ministro cerca.
Discutimos y discutimos y no hay manera, que tambien nos llevan a otro hotel, el timo de la estampita vamos.
Volvimos dentro, y tras otros problemas para regresar al area restringida volvemos a hablar con el de la oficina de turismo para ver que pasa en realidad y buscar el hotel en el mapa. Si hace falta se hacen los 20km andando. Que nada, que otro hotel, que no, que si, que no. Al final volvio a llamar al hotel a ver si habia suerte esta vez. Lo conseguimos, dicen que si que cierran, pero que en dos horas…tiempo de sobra para llegar.
Salimos por patas, buscamos al chofer…El arzobispo estaba ya de los nervios, intentando que yo desistiera de llegar al hotel, mala gente decia.
Discutimos de nuevo porque seguian diciendo que no se podia llegar. Afirmo haber hablado personalmente con el hotel, y con el primer ministro en “Hindi”, no me creen. Les habo una demostracion recitando los numeros en su lengua primero en orden ascendente y luego descendiente. NO me creen, yo me cabreo. Al final voy al grano, o nos llevan o busco otro taxi.
Palabras fulminantes que hacen subir immediatamente al ninyo taxista al auto de los 60, y al companyero darle la bendicion.
Salimos por fin del aeropuerto una hora mas tarde de lo necesario, direccion al hotel, que ni nosotros ni ellos sabiamos ubicar en un mapa. Al cabo de 30 minutos estamos de nuevo en el aeropuerto…ah no, este es el de vuelos domesticos, por un momento pense que el tio abandonaba por el denso trafico. Aun asi estabamos realmente lejos de la zona del hotel, gente por todas partes y kaos circulatorio integral. Algunos pobres en las cunetas.
A partir de cierto atasco monumental de una hora y algo, accedemos a una via menos populada y podemos respirar un poco, parece que nos acercamos al nucleo de delhi. Pasan ya de las 2 am. De repente un fuerte olor putrefacto nos embarga, miramos a la izquierda y vemos una especie de poblado urbano de cabanyas y gente. Creo que hay que anyadir un tercer elemento que nos acompanyara en todas las ciudades, la mugre y la basura.
Esta zona nos introdujo mas y mas en la realidad de multitud de individos. La extrema pobreza.
Las paradas de bus estaban repletas de Parias que dormian refugiandose de la contundente lluvia, incluso gente durmiendo encima de sus bicicletas para no perder el unico bien que poseen, y bueno, mejor echar un vistazo a las fotos para no imaginar.
Cualquiera de estos vagabundos hubiera causado un schock a cualquier persona de mi ciudad si alli se hallara. Pero aqui todo es distinto, hay tantos que es dificil reaccionar. Simplemente asumimos que este es su mundo y andamos entre ellos apartando las manos cuando ruegan unos miseros rupis. Me parece fuerte, y a dos dias vista de esta experiencia que relato he podido comprobar que la sensacion es la misma en multitud de viajeros. Siento verguenza. Por mi, y por supuesto por el mundo occidental, las iglesias y la madre de todos ellos.
Pero el viaje no terminaba aqui, solo empezaba. Aun ni rastro del hotel, y el centro a 2 manaznas…Ups, sorpresa! llegamos tarde y nos estan cerrando la calle en las narices. Sobretodo ante nuestro desesperado chofer. Hablo con los policias y no hay nada que hacer.
SEguimos circundando el centro a ver si encontramos otra abierta. Llegamos a mas zonas blindadas por metralletas y altas vallas de metal. No hay opcion. Nuestro amigo insiste en que el hotel esta cerca y que vayamos andando. Ingenuo pequenyo indio.
Hablo con mas policia, ni rastro del hotel, ni de una via abierta. Seguiomos tras renegociar nuestro acuerdo con el taxi. Mas y mas calles, y cada vez mas oscuras.
Una nueva parada en una de las peores zonas que pise jamas, ni siquiera comparable a las barriadas gitanas del Prat. Bajo a hablar con los nativos, mientras otros rodean el vehiculo mirando a mi nuevo companyero de viaje, y bautizado como el obispo por su talante.
Este prefirio no bajar y agarrarse fuerte a la bolsa del dinero.
Ni rastro aun del hotel. Contento con el nuevo trato nuestro conductor seguia preguntando y manejando. La desesperacion comenzaba a apoderare de mi por momentos. Eran casi las 3 de la manyana y ya no le encontraba la gracia a deambular, solo queria una cama blanda, un aire acondicionado y tal vez algo que echarle al estomago.
Si i si si si, un hombre que afirma haber visto el hotel a 2 calles, toma una propinilla. Ahi vamos Tara Palace, un oasis en el kaos urbano….sisisisis si!
Y llegamos. . .Joder . . .no puede ser!
Un barrio de favelas, parias por el suelo, agujeros, agua, runa, basura, solo un cartel adivinaba el nombre del hotel. El pequenyo burgues jamas habria consentido que pisaramos aquel suelo hostil, ni que transportaramos nuestros cuerpos mas acostumbrados al marisco que a la escasez.
Pero vino un indio amable y nos indico que el hotel se encontraba dentro de aquello. No le cre’i.
Luego salio una turista americana a quien interrogamos sin tregua. Muy contenta afirmo que era un buen hotel limpio, con buen servicio. Eso nos tranquilizo y permitimos a los botones cargar con nuestro equipaje por una celebrada propinda de 30 centimos de euro, unos 20 rupis.
Entramos por el callejon y efectivamente cristales limpios, alfombra dentro y personal correcto.
La habitacion limpia, sabanas limpias, banyo con roca, aire acondicionado, television y servicio restaurante en la habitacion. Sanwitch y bebida por un euro y algo. Barato no?
Agua, comida, y a dormir. Manyana veremos si ha sido un suenyo o estamos, por fin en los dominios de la cultura Hindu…
Dejo algunas fotos que he podido subir aqui>
http://juncadella.net/fotos/gallery/Viajes/2008/India/