Navegante no hay camino
Soller-Palma
Todos aquellos que hayan salido a navegar alguna vez pueden corroborar el título de este post. El agua es toda del mismo color, está casi siempre al mismo nivel, y después de 10 horas navegando parece que no te hayas movido del sitio.
Como el año pasado, me apunté a “Vacaciones en el mar”, un paseo por las islas Baleares seducido por la belleza de sus costas y unas aguas turquesa que nada tienen que envidiar al Caribe o la polinesia francesa. 20 minutos después de salir estaba tirado en la popa del barco, agonizando y preguntándome – ¿Que coño hago yo aquí?
El mar, que parece ser llano, solamente lo es en pintura o raras ocasiones. No era ésta una de ellas, ya que la embarcación parecía un péndulo bidimensional: de derecha a izquierda y de arriba abajo, y múltiples combinaciones de la secuencia. Reíros del Dragon Khan y las mariconadas del Port Aventura.
Willy era ya un pequeño lobo de mar, que condujo el barco mientras yo andaba despedido en todas direcciones por encima de la teca húmeda de popa.
Parecía que andaba recogiendo caracoles, inocente de mi.
Pero todo principio tiene un final, y los 2 posibles en esta ocasión eran: El fondo del mar, o el puerto de Sóller, en la isla de Mallorca. Prueba de la segunda opción son estas líneas, que escribo en tierra firme, y con el mar a lo lejos, muy lejos…
Sóller era como la última vez, calmado, bonito, mar y montaña en uno, una playa al salir del muelle, turistas, y un restaurante exquisito llamado Lúa. Mismo dueño y mismo camarero de Mataró que chapurreaba mallorquín.
Este año tocaba acercarse a Palma de Mallorca en tren, un artilugio de museo que antiguamente transportaba a las tropas imperiales con base en Sóller.
El trayecto es muy recomendable, con vistas a hermosos pueblecitos a los que lamentablemente se puede llegar en coche. Se ven muchos riscos, y tras ellos, incluso el mar entre acantilados.
Hay una gran cantidad de fotos del tren de Sóller a Palma que he separado para los más románticos ferroviarios. Clickar en el link de las letras.
Y ésta vez poco que hacer y explorar. Palma no os la cuento porqué me fui de tiendas, y sin dinero. No entré a Es Baluart, que me gusta mucho, ni me acerqué al puerto, ni me comí un helado en la plaza Mayor. Debe ser cosa de edad, o de andar solo de un lado para otro, cosa que empieza a aburrirme y que va a cambiar en breve con la adquisición de un perro chico. María no vino a verme al Roma este año, ni tampoco quedaba más material del año anterior por la zona, así que lo mejor sería arriad velas! levad anclas! y poner rumbo a otro puerto del Mediterráneo.
Eh estado leyendo todos tus temas, y son muy interesantes.Comence por leer temas al azar,pero despues me fui leyendo por año y encontre el de tu princesa. genial el post. ¿ya la encontraste?