Pude haber escrito esta entrada un par de veces ya esta semana, pero tenía que esperar. Nada estaba claro.
Tras una semana dónde las cosas poco a poco iban volviendo a la normalidad, sobretodo en la universidad, mi historia con Heidi terminó definitivamente.
Todo después de prácticamente su presentación en sociedad, en la que fuimos a cenar con los del piso, Big Jorge, Xavi, y un okupa nuevo del piso. Esa noche nos comportamos como una pareja, puede que de las pocas veces en las que he cogido a una chica de la mano sintiéndome cómodo, y con ganas de hacerlo.
Hubo un punto de inflexión que podía cambiar nuestros destinos para siempre el sábado, en que le propuse venir conmigo a Tarragona a pasar el resto del fin de semana. Lamentablemente ella, que es bastante lista, sabía que era ir demasiado lejos, se trataba de empezar algo, algo que no tenía sentido, algo que era una locura desde que comenzó. Como me dijo, no tenemos nada en común, y somos lo contrario de lo que esperamos en una pareja.
Pero lo interesante fue todo lo que pasó el sábado, todo aquello que forcejeaba conmigo para hacerme quedar en Barcelona. Yo, ante la negativa, y el fin de todo, quería irme a mi casa, quería estar solo.
Pues bien, Big Jorge me ayudó a arrancar mi coche averiado con los cables de la batería. Lo dejamos cargar un rato y lo situé en una bajada por si acaso. Al pararlo no arrancó, ahora se había roto el motor de arranque, o al menos no engranaba. Que mala suerte.
Daba igual, dejé el coche aparcado pensando en empujarlo después yo solito. Fui a casa de Heidi y le propuse venir. estuve insistiendo más de una hora en contra del manual, y no lo conseguí. A la mierda.
Bajé a por el coche con la maleta y … sorpresa … se había descargado la batería y estaba cerrado. No había forma de abrirlo. Maldita sea!!! Es exactamente lo mismo que sucedió al llegar del Europa 20M, y además con una situación igualmente hostil.
Volví a su casa a por unos utensilios que me ayudaran a abrirlo y bajé con ella, sin su maleta.
Lo pude abrir esta vez sin dificultades y lo situé ante la bajada. Ella me ayudó a empujar y … sorpresa 2 … ahora no arranca ni empujando. Joderrrrr!!!!!
Aparque dónde pude y subí a casa con ella, que entre risitas me preguntaba que quería cenar. He dicho que me voy!
Llamé a una grúa, que vino con las pinzas y consiguió arrancarlo. El destino había jugado sus cartas, pero yo no quería participar más en este juego. Demasiada tontería que al final me podía salpicar, no es lógico.
Me dio dos besos de despedida y le volví a pedir que viniera…Esta vez casi accedió, dijo que no le daba tiempo a hacer la maleta, le dije que la esperaba. Dijo que no, se dió la vuelta para no mirarme y se fue sin mirar atrás. Que pasaría por su cabecita?…y por la mía?