Cuba. Mayeta, el presidiario, y el batallón de Pamplona
En todos los viajes hay distintos tipos de días. En unos se hace el perro, y en otros se aprovecha el tiempo al máximo. Todo ello viene determinado por nuestro humor, energía, y también por la suerte o circunstancias.
El sábado pues fue uno de esos días, de los buenos, en ls que sucedió prácticamente de todo, y pude conocer más intensamente lo que era la Cuba actual.
Todo empezó con mi Yamaha 50cc, con la que había ido al este el día anterior. Hoy tocaba el oeste, hasta dónde aguantara el depósito.
En esta parte de la ciudad pude observar alguna casa decente perteneciente a directivos de empresas públicas, más embajadas, un parque de atracciones modelo años 50 que estaban construyendo, una marina con yates, supongo que del “pueblo”, y la gigantesca facultad de medicina. La mayoría de estudiantes proviene de Venezuela, enviados por el “amigo” Chavez.
También encontré una base militar por el camino, igualita a las de las películas, con material antiguo en estado de oxidación avanzado. Pocos soldados, eso sí. Al menos a la vista.
Conducía prácticamente solo por la autopista de 2 carriles “sin mediana vertical”, cuando empecé a observar diversos pueblos a mi derecha, todos en frente del mar. Después de tomar algunas fotos de lejos decidí acercarme a unas de esas chavolas a través de un camino de tierra. Parecían desiertas, y bajé a las rocas, a tocar de agua. Algunos bichos se escondieron antes de que lo hiciera yo, y eso me permitió percatarme de que todas las rocas de ese rincón eran corales fosilizados. Y el suelo lleno de piedrecillas preciosas de colores, también de origen coralino.
Un espectáculo casi tan bonito como el que ofrecía la vista, en aquella bahía que en otros tiempos seguro era refugio de viejos corsarios.

Cuando levanté la vista arriba otra vez quise esconderme, un ser extraño de piel morena me miraba fijamente. Antes de que pudiera articular palabra ya me estaba ofreciendo bonitas conchas que había recogido. A diferencia de los individuos de la habana, este no me las vendía, me las regalaba. Curiosa periferia.
Este ser tiene nombre, se llamaba Mayeta, primo de un jugador de béisbol de la liga nacional de cuba, y por ello bien relacionado. Estaba delgado, y no tenía dinero. Sí una mujer, Coral, que estaba más delgada aún y era conocida en aquella pequeña aldea por la flaca. Curioso también verdad?
Se portaron estupendamente conmigo, y no pidieron nada. Por eso les convidé a cervezas, me enseñaron la desembocadura del rio, me mostraron el lugar en donde nadan Manatíes, y también donde se esconden las barcas que semana a semana salen en busca de la libertad a Miami.
Sus vidas eran muy tranquilas, ella era médico en un pequeño centro de menores, él era pescador, y durante los fines de semana reposaban en su pequeña ciudad de vacaciones (si véis las fotos os caéis patas abajo).
Apareció un Audi A6, uno de los pocos autos caros que hay en cuba (y no son de una embajada), y pregunté sorprendido como era posible tener ese coche en un mund como aquel. Era el hijo de Ibraim Ferrer, el cantante de Buenavista Social Club. Hay que haber ganado el dinero fuera de la isla para tener esas cosas en el país en que todo el mundo gana 10 dólares al mes.

Ya después de comer me despedí y volví a La habana a dar una vuelta. Aún me faltaban muchos mitos por descubrir en mis propias carnes.
Ya sentado en un parque fumando un cigarrillo me sorprendió un individuo, que había que verlo! Estaba un poco demacrado, pero de estos que son sinceros por lo menos. Resultó ser un presidiario que cumplía el final de una condena de 8 años por asesinato, en uno de sus permisos de los que disfrutan cada 45 días (salen 2). Al final de la noche, por si no le había creído, me mostró los papeles de buena fe.
Convenimos en que me mostraría lo más recóndito y oscuro de la habana por 10 dólares, sin voluntades de por medio. Y me descubrió los lugares en donde movían droga, me llevó a la zona de Montepio-Cienfuegos, donde me ofrecía chicas por 8 dólares, y algunos bares dónde iba a pagar lo justo. Ya era gato viejo, y esta vez no me timaron, aunque tampoco lo intentó.
El día estaba siendo muy divertido, y solo me faltó el grupito de españoles que llegó a la barra en donde estaba. El conocido desde ahora como “Batallón de Pamplona”, 4 grandes de España con una misión entre las piernas, eso sí, sin pagar, jajajaja.
Reconozco que cuando vine a la isla defendía su régimen, e incluso compartía las ideas románticas de la revolución y el comunismo. Está claro que después de 3 días allí mi forma de pensar había dado un giro de 180 grados, casi acercándome a la Casa Blanca en algunos aspectos.
El capitán del batallón era ahora mi enemigo, fiel defensor de la revolución, ciego ante los hechos a mi parecer, y tozudo como un maño. Tuvimos discusión simpática, compartimos trucos para enfrentarnos a las gentes hostiles de la calle, y les fui a mostrar el local de jineteras que había conocido gracias al presidiario.
Al salir del bar una señora gordita se nos acercó y nos trajo a 2 preciosas mulatas al son de “Unas amigas mías les quieren conocer”, los chicos de la capital Navarra salieron por patas. Seguimos andando, y las 3 detrás. A nuestro paso otros individuos se iban acercando, cada uno de nosotros empezó andando solo, y acabó, en la puerta del local de jineteras, con no menos de 2 tipos o tipas hablándole a la vez. Parecíamos un tour de francia recorriendo el “Boulevard” de la Habana.
Ya en el local, entre nosotros, el pelotón, y los que habían dentro, que eran los corredores en reseva nos agobiamos y tuvimos que salir por patas, meternos en unos taxis con el taxímetro “no estropeado”, y salir hacia el “Tun tun”, la discoteca que está abierta hasta las 5. Fundamentalmente porque entre pitos y flautas nos dieron las 2 y media, y las csa de la música y otros sitios cierran a las 3.
Ya en el Tun tun, baile de chicas arriba y abajo pidiendo que las invitáramos, haciendo el tonto, y nosotros a los mojitos. Es curioso, porque acabamos yendo andando a casa por no pagar a otro taxi, solos, y con una cubana vieja y fea detrás gritando que éramos tontos, que a dónde íbamos sin una chica. Que la siguiéramos que ella nos llevaba al malecón y allí triunfábamos todos. Ya lo dije en el anterior post, todo era un inmenso prostíbulo.
Mayo 2nd, 2008 at 6:50 pm
HAY DOS FORMAS DE DISFRUTAR CUBA UNA ES POR SU NATURALEZA Y OTRA ES VIVIR CON LA GENTE TODAS LAS COSAS QUE PASAN, SI HACES ESTA ULTIMA TE DARAS CUENTA QUE LA VIDA ES TAN DISTINTA DE LO QUE CONOCS , VERAS LA INJUSTICIA DE ESTE MUNDO Y LE DARAS GRACIAS A DIOS POR LO QUE TIENES, POR QUE LO MAS MINIMO PARA NOSOTROS PARA ELLOS ES MUCHO…CONOC CUBA Y CAMBIARA TU MANERA DE VER LA VIDA…
Diciembre 26th, 2008 at 11:32 am
Coincido contigo. Cuba es hermosa, y aunque las cubanas también lo son, es posible disfrutar de la una, sin las otras.
Es una forma de dignificar al pueblo cubano, que bien lo merece, y que muchos humillan visitandolo tan solo para acostarse con sus mujeres a cambio de unos pesos o regalos.
No estoy en contra de quien conoce una cubana y pudiera tener una relación con ella. Pero merece el mismo trato que una mujer en el país de donde vengas. En tu tierra no le ofrecerías dinero a una mujer que te gusta para acostarte con ella, sino que la seducirías.
Pero fuera de eso, vivir unos días en Cuba, en La Habana o en cualquiera de sus ciudades, es una experiencia inolvidable, y que siempre querras repetir.
yo
Febrero 1st, 2009 at 12:31 am
lol. muy gracioso lo que dijistes , yo vine a los us hace dos anos con 15 anos de edad, y algunas amiguitas de mi escuela , se escapaban e iban a jinetear en la villa panamericana ( cojimar, al este de La Habana)ese era el unico modo de tener lujos en cuba. lujos que yo nunca tube hasta que vine para aca con mis padres. pero en cuba tambien te encontraras gente muy buena y compartidora , solo tienes que saber en que lugares te metes a buscarlos (La Habana Vieja , una mala idea).