Me llamo necio y pienso que soy lo contrario.
Hago lo incorrecto en lugar de lo que debería hacer.
No sigo los consejos de aquellos que saben.
Solo me guío por los sueños imposibles, creyendo que se harán realidad.
He decidido enfrentarme de nuevo a la decisión transcendental de seguir con los estudios de Arquitectura o ponerme a trabajar en serio. Y como de costumbre estoy hecho un lío.
Big brother tiene claro el camino correcto y eso me reconforta. Gran Jefe y mi santa madre estoy seguro que se inclinan por los libros, si bien han perdido la fe después de mis últimos 2 años.
Y yo por la noche quiero una cosa y por la noche otra y viceversa por la mañana.
Un día quiero trabajar y comprar un deportivo y otro día quiero hacer maquetas y ser un bohemio.
Tal vez ahí es donde radica la respuesta…Para que trabajamos? Es para vivir? Es para los caprichos? O es para realizarnos como humanos pensantes?
Dicen que me complico demasiado la vida, y que debería no pensar tanto y actuar más. Que nada es tan difícil y que voy probando de aquí para allá sin seguir nigún camino.
Y hoy, como casi siempre les doy la razón a todos. Lo he hecho mal y también bien hasta ahora. Y seguiré haciéndolo. Y sabéis qué más: un día saldré a la calle disfrazado de panocha de maíz, me acercaré a la panadería y compraré una barra de pan sin inmutarme. Y lo haré porque seré quien quiero ser, una panocha, que más dá, pero habré encontrado mi camino y podré mirar a todo el mundo a los ojos y sonreír.
Y hoy escribo que no se a dónde “cojones” voy, pero el camino os aseguro que está siendo duro y tortuoso. Y si no hay nada bueno allí me quedaré de nuevo con mi copita de Burbon, el cigarrito, y esperemos que por lo menos, en buena companyía.
