La Cala
El pasado viernes visitamos un pequeño pueblo pequero al sur de Tarragona, la población es denominada “L’Atmetlla de mar”, Almendra de mar de Lérida a Finisterre. Sin embargo, es popularmente conocida como “La Cala”, por estar situada en una playa natural, resguardada por la roca.
Otra vez me di cuenta que el dinero me haría un poco más feliz si hubiera podido comprar aquel ático en el que descorchamos las primeras 2 botellas. No se puede explicar con palabras, y no llevaba cámara, una pena.
Fue una de aquellas salidas curiosas, bajaba con la Alegria de Tarragona en coche, para recoger a Lobo de Mar y el Autobusero, que aparcaron su barca de pesca delante del bar “la taberna”, literalmente. Ellos a un lado, y nosotros al otro…
A partir de ese momento recogimos a Oso Braulio, que es una mujer, y nos fuimos de bares, a cenar, y de fiesta…había tantos pubs que no sabíamos en cual quedarnos. Primero al de la derecha, y luego al de la izquierda y así sucesivamente hasta que te cansas…
Lo cuento breve porque esa noche fue muy corta, hablar y hablar del capitalismo y otras formas de gobierno…joder que fiesta llevábamos encima, y del restaurante hasta más allá de la media noche así sin concluir nada. Las típicas discusiones en que todos defienden lo mismo, no se ponen de acuerdo con las palabras, y acaban pagándose cubatas. De todas formas tengo preparado un post más extenso sobre esos temas porque resulta interesante como mínimo intentar saber si nuestro sistema es bueno o hay algo mejor, aunque utópico.
Sin más acabamos en el garito de la derecha, o izquierda, no recuerdo, jugando al futbolín un poco ajetreados por el humo con olor a nieve. Un garito de farloperos con permiso de la casa, que intentaron colocarme un cargamento seguramente recogido en aguas internacionales…de la Cala. Era mejor ir a char la siesta y arrancar el Panzer camino a casa. No se aún la razón, pero me acosté a las 8 de la mañana con una hora y media en blanco. Lo más probable es que me quedara dormido en un semáforo.
