Menuda sorpresa nos dió la tia de Luna. Trajo de Galicia su disfraz de Meiga y nos hizo un conjur para espantar a los malos espíritus, todo ello a pulmón abierto, a la luz de una vela y una llama que acababa poco a poco con el grado de la bebida. Que desperdicio.
Realmente espectacular y digno de agradecer. Gracias Ana.