Empezaba en Cork la segunda parte del viaje. Paul y Su nos recogieron en el aeropuerto para llevarnos primero a tomar unas pintas al pueblo de Bandon, y luego a su lujoso chalet en medio del campo, entre cerros y vacas.
No se podía pedir más en Irlanda que unos anfitriones irlandeses, conocedores de cada rincón de este precioso país. Si Dublín no me había impresionado, estas costas agrestes de piedra negra, estos pueblos de costa, y las montañas nevadas conseguirían que cambiara mi impresión de esta tierra de separatistas.
Durante el día fuimos a ver la costa, algunos acantilados, y a degustar un aténtico beef irlandés. Condidió que este sábado era San Patrick, el día de la fiesta nacional. Por la coche se traduciría en litros de alcohol, y durante el día en desfiladas y otros actos curiosos.
Esto es un concierto de música Celta entre Guinness.
Luego pasamos al pub Debarras, donde habitualmente se celebran conciertos variados, cuyo propietario es una integrante de Jimmy Hendrix, y en el que han actuado muchos de los grandes. De hecho está lleno de discos de platino, guitarras del popular artista, etc.
