
Cuando me despedí de Heidi en verano, sabía que iba a volver a verla, y sabía que la historia aún tenía que continuar. Por eso escribí aquel post, con un título inverso.
Hace un par de días, volví de Galícia con el conazón en la mano. En realidad después del verano sucedieron muchas cosas, algunas malas, si bien creía que todo contribuía a hacer fuerte la relación, a la vez que fràgil.
No sobrevivió a los 1000 km que nos separan, a todo lo que hay que renunciar para continuar, ni a las pequeñas diferencias que ahora parecen insalvables.
Podría haber escrito este post por lo menos 4 veces…y no lo hice porque sentía que aún podía pasar algo, y de hecho pasaba.
Esta vez se que no, porque las cosas ya no dependen de mi.
Y ahora toca pensar en el futuro, generar actividad, sensibilizarse a nuevos estímulos, abrir puertas y buscar oportunidades. Eso si, algo fastidiado, je je, a quien quiero engañar.