Llegué a Tarragona con la intención de hacer muchos trabajos, de comportarme responsablemente, de hacer lo que tenía que hacer…Cuando aprenderé que todavía no es el momento…
Así que me fui con Big Jorge y un socio del trabajo a tomar una copilla de nada que se alargó hasta casi las 4. Creo que reír funciona muy bien para descargar estrés, y vaya si reímos. Sobretodo cuando el socio nos explicó como el gata defecó encima suyo mientras este conducía, y justo después de llevarla al veterinario a esterilizar y este le comunicara que YA estaba embarazada. Jajjajaja. Pobre.
El sábado sería una de aquellos días y noches inolvidables, sobretodo por la compañía y los escasos encuentros anuales.
Primero calçotada en Mas Roselló, por 29 € : Calçots, vino, pan, alcachofas, ensalada, champagne, crema catalana, butifarras, agua, cançalada, allioli, mas vino y escalibada.
Total, que a las 7 y pico de la tarde, satisfechos, Luis, Charli, Jordi, Maria José, Marta, i una rubita bastante mona (se nota que no me acuerdo del nombre), fuimos a comprar. Teníamos que cenar en su piso y hacía falta proveerse de botellas, alguna ensalada y un gorro blanco cubano con el que íbamos a pasarlo en grande aquella velada.
Por la noche, y después de cenar, me puse el gorro y salimos hacia el Cau, un garito que sin duda os recomiendo si vais a Tarragona. Se trata de una cueva del circo romano habilitada para los gladiadores de la noche. El gorrito triunfó bastante. Es curioso que todo el mundo se parecía a alguien con él puesto. Yo a un camello, Jordi a un trilero, Maria José a una artista de cine, Lluís a Fofito, etc… A ver si puedo colgar fotos…Si me dejan…