
Click para escuchar “Caminante no hay camino” de Joan Manuel Serrat
Seguramente este es uno de los momentos tristes, y a la vez muy felices de mi vida. Por un lado dejo atrás lo que para muchos es la mejor etapa, la plena juventud, pero por otro lado me alegro de estar vivo, de haber aprendido muchas cosas, de no estar en un centro de desintoxicación ni tampoco en uno penitenciario.
Quien no ha oído alguna vez aquella frase que dice: Ojala pudiera volver a ser joven, y volver atrás con lo que sé ahora. Amigos, así es la vida. Hay que ir hacia adelante, sabiendo solamente lo que se ha aprendido con anterioridad, cometer errores, enmendarlos, e intentar no volverlos a cometer. Aún de este modo, si fuéramos más modestos y tal vez un poco más inteligentes, aprenderíamos de los mayores, les escucharíamos, y sobretodo: les creeríamos.
Mi caso es el tópico. Nunca hago caso a los mayores, ni a los de mi talla, ni tan solo a mi mismo. O al menos es lo que he hecho hasta ahora. Lo único que puede salvarme o declararme públicamente un elocuente estúpido, es que conozco la mayoría de mis defectos.
Pero vamos al día de mis treinta. Rotura definitiva (la sexta) con Heidi, Gran Jefe cabreado, Big brother también, extremísima resaca, cuenta corriente “literalmente” a 0, y un cúmulo de circunstancias que no hicieron de este un día precisamente “especial”. Estaba muy jodido, fijaros que ni siquiera merecía la pena ahogarse en alcohol o tirarme a las drogas.
En lugar de eso cogí un libro y puse la tele. Era de cubierta dura para poder apoyar una bebida.
Parece que quedó todo en un mal día. Puede ponerme a trabajar, quedar con mis amigos, con mis amigas, y plantearme esta nueva etapa de otros 30 años con optimismo. He construido para mi una realidad muy bonita en todos estos años, y a pesar de intentar ser catastrofista, solamente porque me mola, mi vida es genial. En un par de días todo se ha dado la vuelta y he sabido apreciar mi situación.
Lo diré otra vez, soy feliz. Y soy feliz por tener lo que tengo, y por ser lo que soy. Y más feliz aún porque la partida no ha terminado, y todo aquello que quería hacer con mi vida…está aún por hacer. Eso significa que me esperan muchas alegrías, o una tremenda llorera dentro de 30 años más.
Pero os dais cuenta! Si vivo otros 30 años viviré otra vida entera como la de hasta ahora…Con más dinero, con canas a lo Richard Gere, con mucho tiempo, con muchos amigos, y esperemos que con mucho amor, esto es la bomba!
El otro día daban un programa en cuatro sobre los suburbios de Barcelona, donde apareció un señor mayor de unos setenta y tantos. El piso daba pena, sucio, infecto, con una ducha que no funcionaba y la mitad del tendido eléctrico visto lleno de parches de cinta aislante. El señor era pobre, imagino que estaba solo en el mundo o con una familia en una situación peor. El caso es que tenía la casa llena de pósteres y fotografías…que eran de él mismo. Carteles de teatros y distintas funciones. Fue cantante y artista, con buena planta, y grandes expectativas. Desconozco que le había sucedido, pero en un momento miró a la cámara, y entre lágrimas, lamentó lo lejos que podía haber llegado.
Su vida era lamentable, sus sueños muertos, su alma había desaparecido de la faz de la tierra, y solo quedaba un viejo moribundo y desamparado que contaba los días hasta su fin.

Que sucederá si no se cumple todo aquello con lo que he soñado, que pasará si me rindo…si no despierto…si me sigo engañando a mi mismo, si sucede algo que me robe el tiempo…
Porque siempre soñé con una chica muy especial, que se funda conmigo en un mundo hecho a medida de los dos.
Siempre quise aquel auto de color rojo corsa, con una potencia capaz arrancarme la cabellera.
Y una casa con su campo de golf, y un velero de madera, en el lago claro…
Y ser brillante en algo. Sentir algún día que mi presencia en el mundo no ha sido en vano.
Y si no puedo cambiar un poco el mundo, haciéndolo más justo. Ayudando a señores como “Paco”, el folclórico, que ahora no tiene ni agua caliente en casa.
30 años me parecieron una eternidad, y a pesar de lo que nunca tuve, no podría pedir mejores padres, hermanos, amigos o momentos que los que viví. Me siento tan agradecido, que si hiciera falta, dejaría mi lugar a otro individuo en el mundo. A partir de ahora cada día me parecerá un regalo, en esta segunda vida.
Estoy imapaciente por el futuro incierto que me espera, y por ver si doblegaré mi destinó y lo llevaré por dónde quiero. Siempre sabiendo, que si tuviera que quedarme con uno solo de mis sueños, la escogería a ella.