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Y sin comerlo ni beberlo, la llegada del 2009 se produciría en Madrid. Después de todos aquellos años que comentaba en el anterior post, por fin iba a estar en la puerta del Sol…o cerca…

Después de pasar una mala noche el día 30, me dirigí a la capi afónico como una cuchara de palo, durmiendo en el Ave para recuperar fuerzas, y con algo de fe.
Lo primero fue localizar el piso franco de Big Jorge, y evitar cualquier incidente con los habitantes de Chueca para seguir conservando aquella virginidad que no hay que perder nunca.
También faltaba asegurarme que el piso era suyo, que no había ni cadáveres, ni sustancias psicotrópicas con las que perderme por el resto de los 4 días. Ni una cosa ni otra: solo inidicios de que algo de eso había acontecido recientemente.

Una siesta para recuperar la voz, y me puse en marcha. Joder! son las 10:15pm! y tenía que ir lejos, muy lejos. Por supuesto que otra vez me habían engañado, y no íbamos a ir a la puerta del Sol, íbamos a estar en un piso de Nacho Cano en la otra punta de la ciudad. Solo que a 1 hora y media de las campanadas yo me iba desde Gran Vía con Sol, hasta el “quinto coño”!!! Con frío, con gripe, sin voz, y con un cabreo de 3 pares de cojones!
Pero, en el fondo vine aquí para estar con mis amados colegas del pueblo, bcn y tarragona, así que no tenía sentido quedarme en Sol con otra gente. Otra vez será.

Estaba claro que estas no eran las mejores condiciones para afrontar el nuevo año, pero me daba igual, tengo mucha fe en 2009, el año de la renovación, del nacimiento, de tomar ya y dejar de tanto sembrar, 365 días en los que todo va a salir bien…tengo más fe que Zapatero, ostia!

La fiesta, empezada. La gente, semi ebria. La comida, escasa. La bebida, excesiva. Las mujeres, ocupadas. Los tíos, salidos. Los vecinos, cabreados.
Tampoco éramos muchos, un petit comité de gente bien avenida, con ganas de reír, y sin intenciones de salir de esa cueva…ole mis huevos, ni Sol, ni bares, ni cotillones, ni berverechos en vinagre.

Tocadas las 12 menos 10 me comí tranquilamente las uvas porque tenía sed. Esperé a las campanadas y entonces observé a la peña como engullía las uvas según manda la tradición imperial. No sé si miré la tele o no, ni siquiera recuerdo si había presentadores. Lo que tengo claro es que es la primera vez que saboreo esas uvas.

Acto seguido acabé con 2 bandejas de langostinos, y me puse a beber zumo de naranja por primera vez en la vida, una noche como esta. Ni un cubata, ni un chupito de Chinchón. Solo una copita de vino tinto de “la Terra” y vida sana.

Y allí charlamos, reímos, bebieron, limpiamos, y comimos perdices y … se acabó. No sin antes recibir la visita de una vecina, unos 73, de buen ver, con la bata y los rulos, diciendo que le temblaban las paredes de la casa…y vivía en el tercero. Le dije que probablemente había otra fiesta en el segundo, porque nosotros teníamos un radiocassete del pryca…

A las 4 estaba ya muerto y quería dormir, mi enfermedad me mantenía abatido, y no había vehículos, solo el metro que no abre hasta las 6 am.
Así que me sostuve los párpados con unos alfileres, y dejé que las chicas se avalanzaran sobre mi…estuve 2 horas delirando vamos.
Luego al metro, que no abrió hasta las 6:30h, luego pasaron trenecitos, que no pararon hasta las 7:50h, luego transbordo, y finalmente, a las 9 de la puñetera mañana tomaba la cama ya cadáver.

Para ser este el mejor año de mi vida, comenzaba muy mal…