Es sorprendente que después de haber tomado una decisión, después de asumir que todo había terminado, que debía explorar nuevos caminos, que iba a conocer pronto a otra chica…Todo seguía igual.
Mi mensaje fue ignorado, y fui débil otra vez.
Si es verdad que sabiendo que aún no había leído el correo, y que la chica estaba fatal de lo suyo, no dudé en pasar una tarde interesante con ella. Eso si, no sin antes, con ese pequeño remordimiento que me caracteriza le rogara que leyera el correo. No quiso.
Con todo esto, una pasión loca, y una cantidad de responsabilidad igual al saldo de mi cuenta corriente, no pasé por clase en los 3 días que siguieron. Si todo sigue así cometeré el mismo error que en el primer cuatrimestre y volveré a suspender como mínimo todas las asignaturas.
Cabeza, cabeza…