Por la mañana nos saluda atentamente el dueño del restaurante y su perro, cuando recogemos el atuendo de montaña y continuamos por las carreteritas sinuosas un poco más, unas 2 horas dirección la general. Si , esa general que no s lleva a la autopista. Ya se acabó el ver pueblecitos continuamente, parados en sus semáforos uno tras otro.
Después de esas 2 horas de deambular por la montaña llegamos al punto de dónde habÃamos salido. Bonito verdad, y es que sin GPS que puede esperar uno.
2º intento, y ahora si damos con la carretera buena y nos dirigimos a la Autopista A 12. Que lujo, como los ricos!
Ya son más o menos las 3 de la tarde cuando salimos a la altura de Carrara. Las canteras del preciado mármol famoso en el mundo entero. Vamos “palla�, a verlas con un poco de descohesión interna.
Casi toda la montaña está tallada, aunque todo parece del mismo color y dibujo. La preciosidad del material la descubrimos al entrar en alguna tienda del camino y visualizar los más de 50 tipos que existen, colocados en un mosaico de porciones pulidas. “Bellissimo�.
Tras la parada relámpago de 1 hora y media compramos comida en un supermercado, más caro que Mónaco. A toda máquina hacia Pisa.
Pisa debe ser muy bonita, en general, pero nosotros vamos a lo que vamos. Dónde está la torre? Y “hayámosla�.
El complejo es para mi más bonito que la torre misma, me refiero a la catedral y el bautisterio. Lástima que estos no se hayan inclinado.
Y nada más. Tras preguntar en un albergue donde nos pedÃan también 70 €, nos alejamos un poco hacia un camping de 26€, todo un lujo por un trozo de campo y unas duchas. Lo mejor, la electricidad gratuita, los amables vecinos que me dejan un adaptador universal de corriente, y los amigos de la plaza de al lado que no vienen esta noche. Que amables han sido en prestarnos una mesa y unas sillas. Si les conocemos les daremos las gracias.
Un dÃa más tarde me recordarÃan que Giuti está en Pisa, que lástima no haberla podido saludar y tomarnos unos cacharros. Otra vez será.