De nuevo salimos un poco tarde del camping, donde puede trabajar un poco con el pc en el enchufe de la plancha pública.
Niza debÃa estar a 5 minutos que resultaron una hora en la poblada general francesa. Esta ciudad no nos sorprendió mucho puesto era muy parecida a Cannes y casi dirÃa que la resto de la “côte d’Azurâ€?. Aparcamos en un parking por comodidad, andamos y andamos, trepamos al monte de la cascada, o “ColÃn du Chateauâ€? según los gabachos, tiramos fotos panorámicas de la city, hicimos como que comprábamos en los mercadillos, y dimos vueltas y más vueltas con el coche para asegurarnos que no nos perdÃamos nada interesante. Ingenuos.
Por la hora que era decidimos seguir a Monte-Carlo y matar 2 pájaros de un tiro. Seguimos por la carreterita de la costa descubriendo ahà la foto que estábamos esperando:
Desde lo alto de la una colina se podÃa contemplar una bahÃa “awesomeâ€?, en cristiano “imprezionanteâ€?, con 2 cruceros de mucho tonelaje anclados y multitud de veleros de algún modesto ciudadano como nosotros, humano me refiero.
Llega el pastel del dÃa, la ciudad del lujo y los apoderados…vaya!, si también hay currelas, renault 5, y cubos de basura. Monte-Carlo ya no es lo que era o por la tele solo enfocan lo que vende.
Ahora bien, pasada la colección de vehÃculos de época esperando a los señores en la puerta del hotel ParÃs, la hilera de botones a las puertas del casino y algún que otro coche caro, llegamos al puerto.
Y ahà estaba el circuito, casi completo, del 63avo Gran premio de Mónaco. Prácticamente lo hicimos entero, primero en coche y luego andando. Gastamos un carrete entero ahÃ.
Se olÃa todavÃa a goma quemada, pudimos sentarnos en las gradas otrora infestadas de afortunados, y visitar los boxes donde sólo podÃan estar, hace 7 dÃas, las figuras más destacadas del mundillo formulero.
Entramos en algún centro comercial, contemplamos unas féminas que, seguramente nos pedirÃan que mostráramos la cartera para darnos la hora, y unos relojes de 22.000 € que no se si la dan.
Compramos en un supermercado a precios bastante normales y volvimos a hacer rugir al poderoso camino a Imperia al siguiente camping, y ya habiendo entrado en Italia, una de las cunas de la civilización occidental.
Camping en el cual entramos, montamos todo, y … apareció el jefe para cobrar cuando pensábamos que dormÃamos de gorra por un casual.