Si bien en todo el viaje dividimos los trayectos largos en 2 e hicimos escala en alguna ciudad intermedia, hoy iba a ser diferente.
Cualquier lugar que conociéramos relativamente exigía un desvío de unos 100km : Hamburgo, etc. Postdam venía de paso pero daba igual, para que nos íbamos a engañar, lo que queríamos era llegar a Amsterdam.
Sobre las 8 de la tarde hacíamos aparición en una ciudad donde solo había bicicletas. En la estación de tren existe un parking para estos artilugios sin motor, con sus 3 plantas, y una capacidad de 4000 unidades.
En las calles, más de lo mismo. Pocos lugares donde aparcar y prioridad absoluta para los ciclos. La hora de parking cuesta unos 3,5 €. De lo mas caro de Europa.
El caso es que aparcamos, y empezamos a buscar un youth hostel, o albergue juvenil. Todo resultó estar completo, aunque la suerte nos iba a sonreír en Bob’s, ya que una reserva caducaba en una hora y podríamos quedarnos con las 2 camas si fallaban. Sin dudarlo permanecimos allí sentados que fue la hora y conseguimos aquel pedacito de espuma llamado cama.
En esa espera pudimos ojear alguna guía y encontrar la solución al parking. Fuera de la ciudad existen unos garajes llamados p-r en los que se puede dejar el coche hasta 4 días. El precio son 5,5 € al día. Luego hay que ir en tranvía al centro, que son 15 minutos. Vale la pena, de lo contrario son 45 € mínimo.
En este primer día solo hicimos lo que había que hacer, comprar en una frutería aquello que solo se puede comprar en Amsterdam, y visitar el misterioso “Red light district”, o barrio Rojo.
Ya por la mañana continuaríamos aplicando el procedimiento. Esta ciudad es muy parecida a Venecia por la multitud de canales que la seccionan, la diferencia es que aquí se mueve uno en bici. En casi todas partes hay calles alrededor de los canales. La arquitectura me pareció bonita, casas bajitas, abuso de la madera, y lo mejor : las escaleras. Aquello es increíble, todas las que pude ver en casas particulares y hoteles o hostels parecían una escalinata de los bomberos. Si en España suelen inclinarse unos 45 grados, aquí aplican desde los 50 a los 90. Le da a uno la sensación de subir a dormir al palomar.
En general esta población es un poco una replica de ella misma. Por más y mas calles que se cruzan da la sensación de estar en la anterior. Por supuesto es muy grande y no hemos visto más que una pequeña parte. La plaza Dam muy normal, la Lenistat también, etc. Lo que vale aquí es la gente, los coffe shop, el barrio rojo y su atmósfera babilonia, bob’s, y las bicicletas.