Después del dulce despertar escuchando a la cuarentena de cencerros que nos rodeaban apareció la señora Ziegler con buenas intenciones. Por un momento nos había recordado a margarita sin dedos, madame del cortijo romano.
Nos tomó una Polaroid y firmamos en el libro de visitas donde no habría más de 10 visitas. No sabía yo si sentirme especial, o preguntarme porque solo habíamos llegado tan pocos hasta allí. Me inclino por la primera ya que todo había sido una experiencia inolvidable.
Pronto llegaríamos a Zurich, otro de los lugares geográficos con más dólares del planeta, o al menos en sus bancos. La ciudad era bonita, como las últimas, especialmente las decenas de figuras de osos, todos pintados de diferente manera, que adornaban calle tras calle.
Nos introdujimos en el casco antiguo, bordeamos el río y subimos a un mirador donde se contemplaba un solo poco de la ciudad. Caminamos arriba y abajo por Bahnhofstrasse, o calle de la estación, y el Limmatquai donde nos invitaban a hacer compras. Ingenuos: todavía no se han enterado que no tenemos dinero!
Y se aquí a Salzburgo, la parada intermedia antes de Viena, el comienzo de las hostilidades a bordo, la catedral que podría hacer sombra al Vaticano y las dos conexiones piratas por la face.
Esta ciudad me encantó. Puede que, como en todos los países estuviera ya cansado de los factores comunes. En el caso de suiza eran los ríos, lagos y montañas. Esperaba ya algo un poco diferente que volviera a despertarme el interés y el espíritu del Europa-20M.
Aquí fue donde, en un cyber pude conectar el latiguillo y tener internet gratis. Pedían nada más y nada menos que 6€ a la hora. La otra conexión por la face fue en el hostel, donde tenían implantado el mismo sistema. Enchufé el cable mágico, y como funcionan con DHCP, todo se configuró solo. Fue una perdición porque tuve tiempo de aburrirme en la red, y como siempre, ir a dormir el último.
Puede que nos indicaran mal, pero acabamos durmiendo en la habitación de las chicas, y alguna que otra abuela. No quiero ni pensar el escándalo que hubieran montado las americanitas si se dan cuenta (Estaba plagado de grupos organizados de quinceañeras americanas. Cárcel).