Delegar
“Nadie hace las cosas como uno mismo”
Esta frase, que alguien habrá citado previamente, nos conduce a 2 lugares:
1 – Infarto de miocardio.
2 – La materailización de un proyecto.
Me explico. Durante toda mi vida he preferido hacer las cosas solo, simplemente porque consigo hacer lo que quiero, de la manera en que me parece mejor, y en la forma en que comprendo las cosas. Imagino que por una cuestión de talento-ignorancia, he podido dedicarme a cualquier cosa, informática, economía, albañilería, mecánica, escritura, lo que fuera, al nivel que estaba en mis manos.
El problema es que el día tiene 24 horas, la energía es limitada, y las posibilidades infinitas. Aquellos que no son capaces de delegar solo llegan dónde su cabeza, tiempo, aptitud e incluso dinero les permiten. Y no más allá.
No es que no haya tenido personas al cargo, o no sea capaz de dirigir, el problema es que habitualmente esa tarea origina úlceras y ocasionalmente infartos. Los “empleados” funcionan a su manera y están limitados por las mismas variables que nosotros (tiempo, aptitudes, dedicación, etc), y esto hay que entenderlo, asumir las limitaciones y aprender a convivir con ello sacando el máximo rendiminento de nuestros colaboradores (empleados o esclavos).
Me ha costado mucho tiempo, pero hoy, que he tenido que tirar una semana de trabajo de un novato y hacerlo yo mismo, he dicho basta! Este camino solo me conduce a trabajar más y no poder dedicar mi tiempo a otras tareas más beneficiosas. Me propongo delegar todo lo que se puede delegar, formar, compartir, y con ello avanzar.
Todo negocio o propósito que está limitado por uno mismo tiene un camino trazado limitado en igual proporción.
