Me venían unas frases a la cabeza que quería recoger en un papel, y de pronto me sentí ridículo.

- Que llevar una vida ordenada es bueno para la salud mental

- Que el trabajo dignifica

- Que la monogamia no es buena

- Que estudiar mejora la capacidad intelectual, aunque se estudie a las tortugas

- Que fumar perjudica gravemente la salud

- Que conducir deprisa aumenta el riesgo de accidentes

- Que borracho se liga menos

No eran tantas, pero ya que me he puesto…El caso es que me han dado estos consejos alguna vez: no fumes, no corras, no bebas, estudia, no robes, trabaja, levantate pronto, céntrate en una cosa, etc. Bueno, en realidad no se han cansado de repetírme estas cosas a lo largo de mi vida. Y yo lo he hecho también con el prójimo.

Os dáis cuenta de lo absurdo que es?

Todo el mundo lo sabe, y los que no, con una vez que se les aconseje basta. El problema radica en que no es lo mismo haber oído, que saber, que entender, que asimilar, o que poner en práctica. Es extraño y no lo entiendo, porqué sabiendo que fumar, ya sea tabaco u otros vegetales suministrados por la naturaleza, es malo, y lo seguimos haciendo. Porque si estudiar regularmente nos hace menos estúpidos, preferimos ver la tele. Ya se que no somos máquinas, pero me parece una actitud sencillamente “imbécil”. Y aún escribiendo lo que estoy escribiendo con un piti en la mano, no tengo cara de gilipollas…para ser más justo, no soy consciente de que la tenga, o no quiero verlo.

Decidme, o sabios occidentales, el porqué!