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Archive for Viajes

Mallorca. Quaderno de bitácora

05:12 am – Salida de puerto

Quien no recuerda alguna historia de los antiguos navegantes, surcando los océanos de los 5 continentes en la búsqueda nuevos descubrimientos, la caza de forajidos piratas, o la persecución de la fortuna en los mares del sur…

Algo así pasó por mi cabeza en mi primera travesía mediterránea no comercial. La misión sin embargo era simplemente llegar a Mallorca, algo que puede parecer a priori un juego de niños, y que a la práctica requiere de cierta preparación y tiempo.

A parte del barquito, hicieron falta cosas como:
Provisiones: Litros de agua, víveres, patatillas, y tal vez lo que más, botellas de cava por si algo salía mal.
Tripulantes: Big brother’s family, un servidor, y mariano, compañero de aventuras.
Depósito: Dejarme que sea rudo: Para cagarse, 1200 litros de fuel.
Comunicaciones: Emisora, móvil vía satélite, radar, sónar…
Salvamento: Chalecos, zodiac, bengalas, etc.

* Algún marino de verdad probablemente se reiría con semejante dotación de recursos…Y probablemente preguntarían que haría falta para cruzar el atlántico.
Llegado el momento contestaré…

Y cuando el capitán dio la orden, soltamos cabos, y fijamos rumbo 140º en mitad de la noche. No hace falta mencionar que tenía bastante sueño, a quien se le ocurre levantarse a las 4 de la madrugada…eché de menos el avión…y no sería la última vez durante la travesía.

Durante los primeros 30 minutos no se veía prácticamente nada, ni siquiera las olas. Solo algunas tenues farolas instaladas a bordo de cargueros y demás navíos fondeados.
Afortunadamente y al alba, el campo de visión se ampliaba y la atención a la carretera disminuyó, relajando a la tripulación. Tripulación que contaba con dos pequeños individuos que no superaban el metro veinte. Uno de ellos al timón.
Como tenía confianza en mi sobrino de 9 años, me acosté un poco. Solo me sentí algo inquieto cuando mi otro sobrino de 5 quedó al mando…Y para eso el cava señores, una copita y a relajarse…Lo peor que podía pasar es acabar en Algeciras tras un leve error de 30º en el rumbo.

Lo mejor de los viajes marítimos es para mi el momento en que no se divisa tierra, ni pájaros, ni barcos, ni básicamente nada orgánico o fabricado por el hombre. Solo agua, litros y litros que no podrían siquiera cuantificarse a campos de fútbol. Y toda del mismo color, a la misma altura, igual de salada, en cualquier dirección más allá del horizonte. Agua.

Pero en la ruta Tarragona – Mallorca no hay mucho tiempo para eso, pronto aparecería algún entretenimiento, como esquivar el Ferry de la Grimaldi. Si es grande el mar, que si no viramos acabamos colisionando…
Luego algunos atunes celebraban nuestro paso dando unos brincos. Hubo que sacar la caña y ahuyentarlos, pues me distraían al diminuto patrón.
Pero la mejor de las sensaciones estaba aún por llegar, aquel cosquilleo incontrolable. Un murmullo que recorre navío de proa a popa: Tierra a la vista, gritó el vigía!
De hecho fue el patrón, porque había más roles que cubrir que personal…Pero eso no estropeó el gran momento. Después de casi 6 horas divisábamos las islas baleares, cuyos riscos sobrepasaban en altura los desdichados nubarrones que cubrían la base de la costa.

Con cierto engaño se perciben las distancias en el mar. Ja som aquí! vociferó ahora un Tarradellas con compañía. Pero no! haría falta más de una hora para entrar a puerto, y es que parecía que estábamos tocando la isla cuando los aparatitos indicaban más de 20 millas de distancia. Sosteníamos una media de 17, así que calculad.

11:45h – Entrada al puerto de Sóller

Una vez aquí, todo es otra historia. Lo primero pisar tierra firme, arreglar los papeles del amarre en capitanía del puerto, descansar un poco, dar una vuelta, comer, un poco de playa, trabajar un poco al ordenador, recoger, cenar. Esta parte seguro que todos la hemos vivido ya con anterioridad, así que no me extiendo más. Mañana será otro día, y si las previsiones del tiempo vuelven a ser favorables seguiremos explorando las costas del peñón.

Sydney. El tiempo se escapa

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A lo tonto llevo ya más de un mes y medio en esta ciudad, y sigue pareciéndome que llegué ayer. Y lo más sorprendente es que ha pasado mucho tiempo desde la última entrada en el blog y no sé que he hecho desde entonces.
La vida aquí transcurre sin estrés, sin prisas, sin nervios, y es algo que se respira en el ambiente vaya uno a donde vaya, incluso al centro de negocios. Y no por ello quiero decir que no se haga nada. Entre el surf, la playa, la piscina, y las barbacoas no hay tiempo para aburrirse. Sin embargo, si lo hay para irse cansando de todo esto y tener ganas de volver a casa.

Me da la sensación de que ya estoy perdiendo el tiempo y tengo muchas cosas que hacer. La precariedad de los recursos, el espacio, y la gran oferta de diversiones me aparta del camino correcto, de las obligaciones y de las responsabilidades. Trabajo, estudios y eso.
Por otro lado, me da la sensación de que no estoy aprovechando mis oportunidades en estas latitudes, tan cerca de Nueva Zelanda, de Fiji, de la gran barrera de Coral (Barrier Reef), de Tasmania, del Out back (desierto donde están los Aborígenes) en Alice Springs. De las islas Withsundays, donde se encuentra una de las playas mas hermosas del planeta, etc.
No se puede hacer todo amigos, sobretodo porque todo cuesta mucho dinerito, y uno no es el príncipe de Zamunda. Porque soy blanco lo digo.

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En estas 2 semanitas que quedan voy a tener que remediar algo de esto, y salir a darme otra vueltecita por el pais. Que más que un país, parece un continente entero, aun así los vuelos son aceptables, oscilando entre 70 i 120 euros por trayecto. Aquí hay ahora 4 compañías que vuelan barato: Virgin Blue, Quantas, Jet Star y Rex. Y ahora hay una nueva, cuyo nombre no he podido averiguar aún, pero dicen que vendrá arrasando con los precios.
Ahora solo falta elegir uno de los múltiples destinos posibles…o ahorrar un poquito y quedarse en casa con los chinos…

Byron Bay. El surfer hippy

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Después de un mes por fin pude alejarme de la gran urbe y visitar alguna otra población de este inmenso país. Un famoso mercadillo hippie me llevó a Byron Bay, un lugar famoso por una comunidad de estos individuos en peligro de extinción y también por el surf. Esto último lo descubrí allí, y puede que ya no pueda olvidarlo nunca.

En cuanto a los hippis, sí, los había, con sus pintas de siempre, auténticos como duros de madera, no muy limpios, no fumaban, ni siquiera tabaco, vendían cosas…estaban trabajando??? Bueno…no todo está perdido…
Un mundo que seguramente fue curioso años atrás, cuando ellos lo poblaron, crearon sus comunidades y vivían según su filosofía. Ahora si uno quiere una casa en la zona puede preparar de 400.000 a 3 millones de euros. Esta especulación no me pareció acorde con sus gentes, pero, serán estos unos hippis ricos?

Y el surf! Como lamento no haberlo probado a los 20. Seguramente no tuve mucha oportunidad, ya que en donde yo vivía no había olas. Solo en la playa del Milagro, en Tarragona, se alcanzan los 3 pies en plena tormenta y bandera negra. Aquí en Australia con esas olas aún no han colgado la verde.
Uno que es de secano ya fue arrastrado por las olas comiendo arena, y se fue con magulladuras por todo el cuerpo, mientras un mocoso de metro veinte se reía de mí y al que por supuesto intenté partir la cara. No hubo éxito ya que volvía a ser arrastrado por la corriente una y otra vez. Cansado de intentarlo decidí tratar de beneficiarme a su madre y que alguien de la familia pagara por el niño impertinente. Para cuando llegué delante de la rubia imponente, un señor que le sacaba un metro al niño me detuvo. Ostia, el padre. Así una vez allí les comenté lo simpático que era su hijo y lo mono que estaba con el bañador de florecillas. Siempre dije que el agua no era para mi, ni siquiera para lavarme leches!

surf camp

En Byron Bay está una de las playas más famosas para el surf, Tallow beach, en la cual conté más de 100 pavos esperando encima de la tabla. Y como no, también existen multitud de escuelas que te cuidan mientras haces tus primeros pinitos. Ahí fui, ni corto ni perezoso, con un traje de neopreno que me mostraba guapo, como si pesara 70 kilos, o sea gordito.
No fue muy alentador encontrarme allí con 12 mujeres….pensé…porqué no hay tíos?…que hago yo, un macho alfa, entre las nenas aprendiendo a surfear… Pero bueno, como ya había pagado y iba acompañado, me quedé entre olas de 2 pies y tablas de espuma.
Lo dicho, que ojalá lo hubiera descubierto antes, porque engancha…y sobretodo porque a mi edad paso 2 días en cama después de cada día de surf. Bueno, digamos que intento subirme a la tabla durante horas raras veces con éxito. Aunque todo cambiará pronto.

Sydney. Un piso de asiáticos

China - Lago del oeste

A lo largo de mis intentos de emancipación he tenido la oportunidad de vivir con auténticos seres de otros planetas, chicas guapas y también horrendas, gente inteligente y auténticos cazurros. Y por suerte las experiencias positivas predominan en Tarragona, Londres, Barcelona, y ahora en Sydney.
Y entre todos estos personajillos faltaba un extraño género. Los asiáticos, quienes en mayoría imponen su ley, sus reglas, y sus costumbres.
Así que uno termina, literalmente, limpiándose el culo con su nombre…mi nombre. Y porqué? pues porque aquí cada uno tiene sus cosas: Su ropa, su cepillo de dientes, su toalla, su sartén, su tenedor, su plato, su silla, su taza de los cereales, su estropajo, su fairy, sus pinzas para tender la ropa, y por supuesto…su papel higiénico. Cada cual con su nombre para no confundirse y ocasionar un perjuicio económico al prójimo.

Pero para que son las reglas? Para romperlas no? A mi que me perdonen, pero tener que descalzarme para entrar en el baño, y poner mis pies descalzos a los pies de un WC, me parece una guarrada, más que nada porque uno no quiere saber que es esa sensación de humedad que percibe bajo la planta del pie. Será una gotita de un asiático? Porque no es por nada, pero aquí hay 3 botijos a parte del mío…
Luego me descalzo fuera, cierro la puerta, y luego saco mis zapatillas que tengo escondidas detrás de la puerta. Que raros son.

También descubrí aquí su concepto de compartir casa. Tu te encierras en tu habitación y permaneces allí siempre, si quieres cocinar te desplazas a la cocina, preparas algo, y vuelves corriendo a tu guarida, sin decir nada si te cruzas con otro individuo. Amigos míos, que corra el vino, relacionémonos, tómate otro trago.
Evidentemente no están en el salón viendo la tele porque no hay. No digo que no haya tele…lo que no hay es salón. Es casa un poco triste, con una mesa redonda y 6 sillas.
Y sillas de quien?

Tenemos a MiJong, una coreana feliz, que siempre ríe, de 25 años, enamorada de un alemán de 20 con quién tuvo su primera experiencia carnal después de un rollito de 2 semanas con el chaval. Está pensando en irse a vivir a Alemania, la pobre. Aunque me cae superbien y intento explicarle que los tíos son unos cabrones, y que un chaval de 20 años que fuma maria, sale todos los jueves, y planea venir a verla dentro de un año, solo está interesado en su piel oriental, solo otra vez.

Luego está Obi (wan kenobi), de Tailandia. Muy feliz también, joven, con 2 trabajos y unos estudios, sin pareja conocida, altamente disciplinado. Le gusta el helado de caramelo y cacahuete. Un día me llama a la habitación, me conduce a la cocina y pensé que había hecho algo malo…tal vez había usado su cuchara…pero no, me mostró serio un periódico, busco el anuncio de su helado favorito, y me dijo que aquello era “Su tesoro”, que lo probara, que ahora estaban de oferta en el super de la esquina. A lo cual exclame, “gracias tio, me has salvado la vida”, en inglés claro, que no suena tan ceremonial.

Una alemana que se llama Anica, y que no puedo ni acercarme a ella bajo riesgo de perder mis pelotillas.

Y 2 pavos más de Hong Kong, uno con 3 armarios, el muy cabrón, llenos de botes vacíos y basura. Con el poco espacio que tenemos los demás. Estos solo comen nuddles con unas algas negras que dan bastante mal rollo. Y no hablan casi.

Ah, por cierto, estoy de ocupa. Y seguiré así hasta que un día me pille la dueña del piso en alguna de sus visitas semanales. Hasta ahora he conseguido evitarla permaneciendo en silencio durante 4 horas y luces apagadas, saliendo por patas otro día, y y otras manobras evasivas en las que me estoy instruyendo.

Sydney. Bajo la piel de occidente

Sydney - Opera house with City

Una de las primeras visitas, Obligadas, a esta ciudad es la “Opera House”. Seguramente, incluso aquellos que no habían oído hablar de la ciudad antes de los juegos olímpicos del año 2000, conocen la ópera de Sydney, que se alza majestuosa a las puertas del pacífico. Ole!
Y como más que obligada, a mi me parecía inevitable, la vi. Y la vi porque se ve prácticamente desde todas partes al acercarse a ver el mar en el centro. Pues bien, no me gustó. Me pareció fea. Pero no era blanca? Pero no era de algún tipo de material reflectante que la hacía parecer de plástico? Nada de eso, losa pura y dura, de un color amarillento, como si estuviera sucio.

Así que poco a poco me fui creando una opinión sobre la ciudad. Ni cocodrilos cerca, ni arañas peligrosas en el baño, ni indígenas por la calle cazando serpientes, ni siquiera un clima desconcertante. Era una ciudad europea más. Unos rascacielos en el centro, el más alto de unos 200m, oficinas, locales de comida rápida, repartidores de periódicos, taxis, cabinas telefónicas, semáforos, asfalto, ladrillo y cristal.

Sin embargo, detrás de esta apariencia occidental, detrás de otro icono de la globalización, detrás de la primera impresión se esconde otra realidad.
La gente es extremadamente amable. Te saludan por la calle, en el bus, en un tienda. Hablas con gente en cualquier lugar sin que nada sobrepase la naturalidad, si estas moviendo una mesa en un bar, alguien se levanta y te ayuda. Si sacas un mapa alguien se para y te ofrece su ayuda. Y todo esto todos los días, en todos los lugares, y a cualquier hora. Evidentemente no está pasando constantemente, pero si varias veces al día, nada corriente en nuestras latitudes.

Luego está el estilo. Fuimos a pasear por Oxford Street, dirección al mercadillo de Paddington (estoy en Sydney eh, no en Londres), y a lo largo de la calle surgieron comercios nunca vistos. Una tienda de cosméticos con un concierto dentro de música latina. O sea, una batería, unas trompetas, bongos, voz, y una guitarrilla. Y por supuesto un músico para cada instrumento. Ellos y un par de dependientas a las que daba la risa con las caras de la peña que se metía allí.
Pero no fue todo, unos metros más abajo una pareja bailando tango en medio de una agencia de viajes exóticos. La agencia es como las que hay en nuestras ciudades, mismo tamaño, misma decoración, y mismo personal. Solo que por el medio estaban la parjita bailando, con su músico correspondiente.
Luego un bar que era además una tienda vintage estilo mercadillo. Uno iba a la barra, se tomaba un quinto, y por detrás había algún hippie vendiendo ropa del año de maria castaña, otros vendiendo zapatos, etc. Seguro que de estos hay en alguna parte, pero aquí lo iba encontrando todo seguido.

Una vez llegados al mercadillo de Paddington, otra vez la piel superficial…otro mercadillo más. Nada más lejos de la realidad.
Por lo pronto aparece un tío vendiendo fotos, y uno piensa en postales, fotos que se compran en un mayorista, etc. No no, las fotos las hacía él, era no solo un fotógrafo, si no un artista vendiendo sus mejores fotos. La mayoría relacionadas con Sydney y alrededores. Fue curioso porque detrás de cada foto había una historia y un porque, a parte de un lugar o unas personas. Y el vivía de aquello, y otras exposiciones en las que participaba.
La ropa más de lo mismo. Diseñadores privados, tíos y tías independientemente, que vendían allí su ropa hecha a mano. Otros vendiendo vestidos de punto, otros camisetas exclusivas, y luego todo el tema de la joyería y chorradas hippies, a cada cual más original.
Casi todo hecho a mano, y muchas cosas por los propios vendedores.

Así que a estas alturas, mi impresión de la ciudad ha dado un giro de 180 grados, y ahora todo parece bonito. Incluso la chica que encontré en el aeropuerto empieza a ser la chica que yo conocía en Barna…aunque aún está lejos, y mi paciencia no sé de dónde viene. Luego no sé cuanto durará…

PD: Por cierto, la chica estaba. Como se intuye, la cara era la misma, pero algo dentro había cambiado y parecía otra.

Australia Part 1: The flight

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En cifras:
Salida día 5
30 horas de trayecto
24 horas dentro de un avión
3 enlaces (madrid, frankfurt, singapur)
6 comidas (de alimentos)
(Madrid) Noche – Día – Noche – Día (Sydney)
15.000km
6 pelis
12 intentos de dormir
Llegada día 7

Y ahora que nadie se engañe, el Concorde es y ha sido el mejor aeroplano creado para la aviación comercial. En 6 horitas y algo hubiéramos llegado a las tierras de Cocodrilo Dundee…

Cualquiera puede deducir por las cifras, y porque evidentemente mi economía no está para una business class, que este viaje fue largo, pesado, cansino, agotador, fatigante, en inglés AWFUL. Llegué incluso a perder el mundo de vista y acabé explicándole a una señora de Nueva Zelanda que sentía que había nacido en el avión, y que aquello era mi mundo conocido. Que si ya no bajaba podría alcanzar la felicidad allí arriba…con la ayuda de una azafata asiática que se meneaba por ahí y con el carro de las bebidas cerca…
Algo así como el mito de la caverna, pero en moderno.

Se me fue un poco al final del trayecto, pero no fue siempre así. Era la primera vez que montaba en un boeing 747, el mítico jumbo americano, con capacidad máxima para 524 pasajeros, 2 plantas en la parte frontal, un peso de 333 toneladas al despegue y una longitud de 70 m. Y lo más soprendente, se hizo en 1969, sin playstation, ibm pc o teléfonos móviles, creo que ni siquiera se había inventado el spectrum 48 k…

Y la convivencia a bordo correcta. Depende de quien te toque al lado, ya que hablar con las filas delanteras o traseras en complejo.La señora Neozelandesa me instruyó un poco en los acentos australiano y respectivo, mientras su marido intentaba hacerla callar porque quería dormir.
Luego me toco una niña que tampoco callaba, y justo al ladito un niño muy simpático, al que dije de todo en mi lengua madre cuando se quitó los zapatos. Que fervor! Quería bajarme de allí, o mejor, quería tirar al niño por la ventana.
Claro que eso iba a parecerme un chiste cuando, después de dormir un par de horas de Frankfurt dirección Singapur, me desperté y me di cuenta que medio avión había emulado al niño. Una peste que ni en un estercolero. Ahora quería tirarlos a todos!

Luego del primer tramito, un par de horas en Singapur, que me dieron para salir a la calle y poder decir que pise ASIA. Luego al burrikin a comer algo, ya que era lo menos malo que veía por allí. Estaba efectivamente en Asia, y la comida no me congratulaba demasiado, esas formas extrañas podían pertenecer a cualquier tipo de bípedo, sin importar mucho la raza especie. A mi una buena hamburguesa llena de colesterol, aunque lleve lo mismo triturado.

Finalmente, a las 6 de la mañana del sábado, 22h en el imperio, villano posaba sus pies en Oceanía. Australia, Sydney, aeropuerto Kingsford Smith. Ahora, con mi carilla de moro terrorista, tenía que pasar la aduana…tarea siempre ardua para mí…
Primero control de immigración, preguntas:

Que viene a hacer a Australia?
-Pues no se
Cuanto tiempo va a quedarse?
-Esperoque 3 meses, aunque podría durar 2 días aquí
Tiene hotel?
-No
Dónde va a vivir?
-No se, en algún lugar de Sydney
Viene a ver a alguien?
-Si, a mi…novia…amiga…
Como se llama?
-Heidi (en nombre y apellidos)
Pues no consta en el ordenador, está aquí estudiando, trabajando….?
-Dios, me la han pegao! La chica está en Galicia descojonándose…
Bueno, déme sus datos, su teléfono, copia de su pasaporte, etc. Y recuerde que la permanencia por un tiempo superior a 3 meses está prohibida, y se convertirá usted en un sin papeles, un inmigrante ilegal, entiende lo que le digo?
-Intiendo amigo

Bueno, después del interrogatorio, me quedó esa pequeña duda de saber si la chica estaría o no en el aeropuerto…si no iba a empezar a reírme como un enfermo mental… antes de empezar a llorar como un bebé…

Ahora tocaba abrir la maleta, sacar todo para demostrar que no llevaba armas, ni tampoco alimentos o animalillos. Aquí tienen una cuarentena para todo, menos mal que no me llevaron a mí, si no me iba a quedar poco tiempo para ver el país.
Lo único gracioso de la segunda interacción con nativos fue el momento en que el policía encontró el set de juguetes sexuales en el fondo de la maleta. Tuvimos un breve cruce de miradas, y se acabó automáticamente la inspección.

Welcome to Australia!!!

PD: Y la chica…está o no está?

Villain goes to Sydney

Matrícula australia

Algunas veces uno se va de viaje por negocios, otras de vacaciones, incluso hay ocasiones en las que uno va a estudiar al extranjero.
Yo marché por una chica.

Se podría pensar a primera vista que estaba locamente enamorado, que dejé todo por pasar cada minuto a su lado, que mi mundo y mi universo eran ahora … ELLA.
Y también se podría deducir que ella estaba esperando a su amor, llorando todas las noches por su ausencia, y contando los minutos que aún restaban para recibirle en su regazo.

Todo esto en las películas.

Mi realidad es bien distinta y me toca vivir otra historia. Una historia que nunca acabó de empezar, con una chica que nunca sentí mía, con la que tantas veces decidimos no vernos más, de la que asumí éramos tan distintos, y que tampoco encajaba con el perfil que siempre esperé.
Sin embargo una extraña fuerza nos ha unido durante mucho tiempo. Fuerza que ni siquiera nuestras grandes diferencias, los 1000 km entre Galicia y Barcelona o los 15.000 entre Australia y España han conseguido romper. Y porque a su lado me siento muy bien, y ella estuvo muy enamorada de mi, merece la pena venir, intentarlo, y darle una oportunidad a un destino juntos.

Y una vez tomada la decisión, nunca habrá nada que lamentar. Que se puede perder? Yo creo que nada.
Por un lado he seguido por primera vez los dictados del corazón, aunque esté echo un lío.
He hecho un cambio radical en mi vida en tan solo 2 días, y eso me da cierta confianza, sabiendo que si en algún momento vivo una vida que no quiero vivir, puedo cambiarla en un abrir y cerrar de ojos.
Y bueno, que habrá de malo en vivir una nueva aventura en el otro lado de la tierra?

Solo me asusta estar mal con ella, tener que compartir habitación y no saber cuando es el momento de seguir luchando por la relación, y cuando el momento de salir de aquí. Puede que no sea lo suficientemente fuerte como para recibir un gran golpe en esta situación…y si me pone los tarros?…y lo peor…y si me entero?

Como he dicho antes “Estoy aquí”, en la tierra que concentra el mayor número de especies animales letales para el ser humano. Una de ellas, la Mujer, que suele resultar infalible en su ataque.

Marruecos - Ascensión al Toubkal

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Ver fotos atlas

Nunca he sabido que contar de un camino, sobretodo porque no se piensa mucho yendo detrás de una mula trepadora que tiene que esperarnos cada 200m. Sin embargo, este camino es muy distinto a todos lo que había visto en los pirineos.
Aquí nos adelantaban morillos descalzos, había puestos de refrescos a 2500m con un tio durmiendo bajo una enorme piedra, habían incluso varias tiendas de artesanía y ropa Berebere, y algún que otro animalucho. De hecho solo hay 3 animales que sobreviven a esta altitud, la mula, que es la reina, el cuervo, y el moro.
A mitad de camino entre Imlil y el refugio hay una piedra blanca, pintada con Titanlux, que constituye una especie de santuario y lugar de peregrinaje para los musulmanes. Es una buena solución para conseguir que incluso los mayores hagan ejercicio.

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A partir de aquí, seguir subiendo al lado del riachuelo, escuchando los pequeños rebaños de cabras y ovejas. Estará mal que lo cuente, pero Hamil, nuestro guía, desapareció un rato detrás de unas piedras al pasar junto a un rebaño. Y una oveja, cuyas patas del lado derecho estaban atadas…también desapareció…

Teníamos que apartarnos cada cierto tiempo por las mulas, que bajaban haciendo trompos con las patas traseras, jugándose la vida virando a escasos centímetros de los precipicios.

Finalmente, y después de 4 horas y pico llegamos al refugio, lugar donde se podía encontrar la flor y la nata del montañismo de ambos hemisferios: El australiano que era la primera vez que subía una montaña, y no sabía donde se había metido, un pintor francés que huyó del sanatorio hace unos meses, una pareja de vascos que dejaron el gora eta a tiza en la cima, 2 pijos franceses con un rolex y durmiendo en los mugrientos colchones del refugio, y una pandilla de sabadel, que hace 33 años vinieron a abrir vias a la zona…y eran capaces, a su edad, de subir más rápido que las mulas.

La tarde fue fría, curiosa e interesante, charlando con los nativos beréberes, explicando lo que era la vía Láctea a los Australianos, y explorando la mente del ex-interno francés. Este nos contó que se volvió loco al dejar de fumar, y tuvo que volver al tabaco al cabo de un tiempo. La ansiedad desapareció, pero quedó patente que los trastornos mentales fueron irreparables.

Cenamos como marqueses, y fuimos a dormir unas pocas horas hasta las 5 de la mañana más o menos. Después de escuchar al corneta, desayuno y postre, el ataque final: 1000 metros parriba.
Esta claro que la mayor dificultad para mi fue levantarme tan pronto, realmente creo que me mentalicé y pensé que aún no había ido a dormir, y sobretodo que allí arriba me esperaba un cubata. Al cabo de una hora de subida los delirios habían aumentado, y no diferenciaba un gintonic de una tila. La jodida altura me afectó durante unos metros, y pensé que…joder…no soy inmortal…
Ahora bien, cuando uno ve pasar a un pavo de Nueva Zelanda con bambas y unos shorts, piensa realmente que todo son cuentos, y que los mareos mejor dejarlos para un 7000 o así.
Seguimos subiendo y en menos de 3 horas ya estábamos desplegando la senyera en la cima. No pudimos hacer una conexión con Radio Roda de Bará, pero si pudimos mandar sms desde allí. Que haya cobertura en una montaña de Marruecos…y no en el Turó de l’Home fue bastante duro de asumir. Claro que al hablar del tema con los moros, mentimos! y dijimos que en el imperio hay cobertura incluso debajo del agua…

La bajada no merece la pena contarla, ya que en 2 horas estábamos en el refugio de vuelta, con un hambre que la mula salió corriendo y no la vimos más. Los guías nos timaron y nos dieron un platito de verduritas que no llegaron ni a la campanilla, así que bajamos como un tiro en un par de horas a por las galletas príncipe y unos quesitos que quedaban en el coche.
Timamos al moro que vigilaba el parking pagándole la mitad de la factura, y nos fuimos por patas a Marrakech.

Marruecos - Imlil, campamento base

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Una vez superado el shock y habiendo asumido que allí no había más que moros, recordamos la auténtica misión de este viaje, subir el primer 4000, y sobretodo, volver a bajar.
Así que siguiendo el planning al pie de la letra nos dirigimos a Imlil. Una vez salimos de la autopista, entramos en Marrakech, y nuevamente chocamos con la autoridad. Parece que no les gusta que les hagan fotos, y tras el alto policial chequearon la cámara y nos hicieron borrar las fotos en las que aparecían ellos e incluso la que le hice a la señal de tráfico en la que ponía “police”. Menos mal que no pidieron dinero.

A partir de aquí, dejamos la “civilización” atrás, y entramos en el tercer mundo. Nos costó mucho encontrar el camino, y tras preguntar a varios Talibanes que no entendían ni papa de gabacho, nos vimos de vuelta por donde habíamos venido. Tras 1 hora dando vueltas Avenida Mohammed 6 arriba y abajo, encontramos el desvío. Imlil estaba a 40 km, pero la carretera era ya bastante salvaje, con muchas motos, bicicletas, mulas y …algún que otro moro.

Imlil era prácticamente como lo había imaginado. Bereberes, turistas, sin luz en las calles, gente muy rara (de nacimiento), un solo bar, y un amiente que recordaba al de un pueblecito del pirineo…solo que aquí la gente iba descalza (a 1700m).
Una vez en el único bar del pueblo, conocimos unos australianos y nos colamos en su albergue bajo promesa de pagar por la mañana. Luego intentamos meternos en su mesa a cenar, pero no fueron tan generosos puesto llevaban hora y media esperando a que les cocinaran un potaje de garbanzos y carne con un nombre a juego con el aspecto pudiente del plato.
En lugar de eso, que la verdad nos apetecía mucho, nos hicimos de milagro con unas tortillas que fue lo único que nos ofreció el cocinero-camarero-propietario-y alcalde del pueblo.

Evidentemente apareció un moro, bastante pijo y bien vestido a ofrecernos mula y guía.
Partió de 70 al día por los 2, y el pobre no sabía lo mal de pasta que íbamos, así que le tuvimos hora y media negociando. Empezó por bajar a 50 por día, y lo dejamos en 35 cuando el pobre se cansó de ver mi cara. Tito Miró al oír mula le iba a dar ya 200, creo que 60 más para pasar acompañado esa fría noche de invierno…aunque no se si eran para el moro, o para la mula…
Pagamos las tortillas, 47 Dirhams, té incluido (4€), y nos fuimos a dormir sin darle siquiera una caladita a un cigarrito…no podía ser que en estas tierras no se pudiera conseguir ni una triste hoja de tomillo…

Marruecos - Nos hacemos…con…unas pajillas

tanger

Ver fotos viaje a Marruecos

Quien de pequeño no veía el equipo A? Y quién no recuerda a sus 4 protagonistas? Aníbal Smith, Fénix, Murdock, y el invencible MA Barracus, cuyo punto débil era volar. Por ello, los demás integrantes del equipo le dormían con algún in apetecible somnífero cada vez que hacía falta subirse a un avión.

Mi compañero de aventuras en esta ocasión tiene algo en común con este personaje, algo que nada tiene que ver con las cadenas, con la fuerza, o con los 120 kilos. Él tampoco puede volar, y yo no tengo somníferos.
Por estas razones hubo que bajar a Marruecos en coche, y no solo hubo que conducir hasta el otro lado de la frontera, sinó hacer una incursión de más de 800 km hasta las montañas del Atlas y Marrakech.

Todo empezó la mañana del sábado 8 de septiembre en Roda de Bará, donde me esperaba Tito con una caja de víveres y su equipaje. Como ya está acostumbrado a estos viajes maratonianos en auto, había dispuesto todo lo necesario para no detenernos más que a repostar. Entre los alimentos destacaban populares productos españoles como las galletas príncipe, panecillos de leche, o los sucedáneos de la fanta o la cocacola, un poco más económicos y de un alto valor nutritivo. Todo en pro de una buena alimentación que garantizara nuestras reservas energéticas para subir “el primer 4000″.

El camino tiene poco interés. Al menos cuando se trata solamente de un camino…y uno no puede parar en Benidorm, Granada, Marbella, Málaga, el Peñón de Gibraltar, y otras ciudades que merecen una visita. Solo echamos en falta una pajillas para poder beber más cómodamente al volante.

Lo bueno llega en la frontera, después de cruzar en Ferri desde Tarifa. No os lo vais a creer, pero allí solamente había moros. Moros en las ventanillas, moros pasando la escoba, moros policía, moros turista, moros polizón, moros y más moros. Moros como el que por 5 eurillos nos evitó la fila de los pasaportes y solucionó todos los trámites en 5 minutos. Y puede que tuviera influencias también en la policía ya que solo nos hicieron una pregunta: Algún arma que declarar?

Y tras 13 horas y media de coche y barco entramos en territorio comanche: Tanger.

También estaba lleno de moros (humanos moros me refiero), casas de ladrillo y hormigón con un paseo en la playa que se asemejaba al de Salou: Discotecas, bares, restaurantes, hoteles, locales, etc. Dejarme recomendar la discoteca con más glamour de Tanger. Se llama disco 555, y tiene incluso focos hacía las nubes como la popular Pacha de la Pineda.
Los hoteles “occidentales” desde 30€, pasando por 60€ y hasta 200€. Lo fundamental es que estos tenían sanitarios Roca, y no el típico agujero en el suelo que estos monos suelen utilizar. Salvajes.

En la puerta de uno de estos hoteles apareció otro moro que nos ofrecía su casa por 50, y traía chicas. Por 10€ a su hermana, por 5€ la cabra, y la madre por 3€.
Después de 1200 km en la espalda y 2 paquetes de galletas, creerme que lo único que deseas es un Roca y una cama blanda en una habitación con poca luz para no reparar en la mugre y los bichitos que te rodean.
Después de ver a unos niños meterse debajo de un camión en mitad del paseo, entrenado para cuando sean mayores, lo que hicimos fue comer algo y acostarnos.

El día siguiente nos iba a llevar, salvando algunos peligros, hasta Imlil, el último pueblo antes de atacar el Toubcal. Fundamentalmente había que evitar a los hombres pistola, que nos esperaban a cada km en la salida de las ciudades, y desperdigados a lo largo de la autopista con sus radares móviles del tamaño de una gameboy.
La única putada de estas multas es que esperan cobrarlas al instante, conscientes que no llegarán a la península. Las pateras ya van bastante llenas como para meter correo…
Uno de estos facinerosos nos detuvo y hubo que sobornarle con unos 20 €… el mamón pedía 40, y le regateamos como si se tratara de un vulgar mercader. Se los metió al bolsillo y olvidó el incidente.
Pudimos proseguir, en un país incivilizado, comportándonos mejor que en casa…respetando los malditos límites de velocidad. Y ya solo nos preocupamos a la altura de Casablanca donde apareció un poli cada 300m en un tramo de 30 km. La curiosidad nos pudo y nos paramos a preguntar si aquello era normal, había habido un atentado, o estaban de maniobras. Resultó que el Rey estaba por allí, el mismísimo Mohamed VI cuyo jeto sigue apareciendo en mis pesadillas de tanto que le vi la cara. La tenían en los comercios, en los hoteles, incluso en las vallas publicitarias. Si es que son moros.

Por lo menos la autopista era barata, unos 20€ por hacerse casi 800km. Y la gasolina casi a la par, de 38 que costaba un depósito en el imperio pasamos a 31. La putada es que no aceptaban Visa en casi ningún sitio, y ya sabe todo el mundo que mi cuenta corriente está a 0…

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