Grease, el “último” musical de mi vida
Llevaba oyendo hablar del musical de Grease desde el pasado verano. Heidi y las chicas de Oro, digo de Coco, me lo vendieron bien…sin haberlo visto. Luego el Gallego y su misión imposible. - Ha sido fantástico, un poco de sobreactuación, pero las coreografías han sido geniales…Él si lo vio.
Luego me disponía a ver el musical, con el gusanillo alimentado en estos meses, y justificándome en una envidiable compañía…la Princesa, Lady Twin, y la Romana…
Ahí fuimos, pasando primero a cenar en un italiano del Borne, corriendo a por un taxi sin ni siquiera tomar postre…y es que el musical prometía, a parte de costar unos 42 denarios.
Con tanta prisa llegamos 20 minutos antes a sentarnos un poco más allá de la primera fila…la 18 más o menos, que injustamente costaba lo mismo.
Pero algo no empezaba bien. Un tío haciendo el payaso estaba en lo alto del escenario pinchando música de los sixty y, la música era buena, pero el tal Vince Fontain me brindaba la primera invitación a abandonar la sala.
Puntualmente el show comenzó, con música, actores llegando al escenario de todas partes, y un pequeño bailecito de bienvenida. No estuvo mal del todo.
A partir de este momento empezaron a hablar y empezó el desastre. Canciones de Grease en castellano, diálogos absurdos, y como bien indicaba el Gallego, sobreactuación por todo lo alto. Hasta los primeros 15 minutos aún era soportable…
A partir de ese momento salieron las niñas pijas en la escena de la habitación, y fue cuando sentí que no había formas más absurdas de perder mi tiempo. Se ponían a reír exageradamente, intentando hacer gracia, y mientras algunos se reían, yo empezaba a llorar.
Sé que esto es una opinión personal, y que quizás a alguien le guste, pero definitivamente no es mi estilo. Y no volveré más. Puede que yo esté equivocado, a juzgar por la entrada lo estoy. Estaba totalmente lleno, y para coger entradas hay que hacerlo con 15 días, o se tienen problemas de disponibilidad. Algo que parece increíble. Es decir, o la gente de Barcelona está necesitada de espectáculos, y concretamente musicales, o yo soy más raro de lo que pensaba.
En mi favor tengo que decir que las gallegas compartían bastante mi opinión, y la romana se durmió literalmente. Fue tal la energía que nos comunicó el musical, que al salir fuimos todos a dormir!
Y bueno, hubo un par de escenas que me gustaron, la del coche, por la puesta en escena e indumentaria, y la de una habitación suspendida del techo que parecía un holograma.
En lo demás no gastaron mucho dinero, lo cual significa que el teatro, la señora Coco Comín, el tal Ricard Reguant (Que espero no sea el de mi pueblo), y el señorcito Manu Guix, se deben estar embolsando una muy respetable suma de dinero…cada vez que algún tonto como yo se aburre.

