Administraciones
Ando estos días solucionando papeleos por todas partes. He entrado en la oficina territorial de la Generalitat, en la seguridad social y en el paro, a ver si me conservaban las cotizaciones de hace unos años y podía sumarme a los 4 millones de liendres. No ha habido suerte.
He concluido que no tengo derecho a ninguna prestación por haber caducado a los 6 años, que tampoco tengo seguridad social o mejor dicho médico, a menos que me insciba con mis padres, y que en esas oficinas hay un total de 200 personas tocándose los huevos. Sí, quneu pareza sorprendente da gusto, ni siquiera en la oficina del paro tuve que esperar más de 1 minuto. Mientras tanto esta patología urbana, llamada funcionarios, van pasando el rato charlando con el compañero.
Las empresas privadas, despiden a sus empleados dejando únicamente a aquellos que necesitan para poder desempeñar su actividad comercial o en definitiva, para sobrevivir. En cambio, en las administraciones, cuando hay más trabajo contratan a más gente, y cuando no lo hay, les mantienen las arcas públicas. Que chollo! Algunos me dicen que su trabajo les ha costado pasar las oposiciones, y digo yo? Que tiene que ver eso con si el sistema es bueno o malo?
El funcionariado, en su mayoría constituye una lacra social que arruina los poco fondos estatales, sin dejar recursos para prosperar y recuperar la economía. Me atrevería a decir que entre funcionarios, parados y políticos…digo ladrones… la mitad de la población activa vive de la otra mitad, al igual que los no activos: jubilados, etc. O sea, que de 46 millones de personas de esta nueva España, menos de 10 mantienen al resto, la menos en lo que a gasto público se refiere.
Sé que la mayoría de parados no quieren estar ahí, que hay algunos funcionarios válidos, y que hay 1 político bueno, pero en otros países como japón se bastan con 800.000 funcionarios para más de 80 millones de personas, y aquí tenemos 4 millones de parásitos, para la mitad de la población. Es esto bonito?
Pues nada, al paro o a opositar. Y a trabajar los tontos.




