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Se me hace difícil contar los acontecimientos que se sucedieron a lo largo de la semana santa, un poco de romanticismo, un poco de mal rollo, unos cuantos cubatas, tocar de pies en el suelo, claros en el horizonte tras las nuves de colores, pero bien.
De vuelta en los madriles la realidad nos embarga de nuevo, el trabajo, el gym, las pequeñas juergas semanales, los ataques de las cobras, y unas cuantas cosillas de economía sumergida que siguen dando trabajo y fruto.
Tengo claro que he de hacer unas cuantas reflexiones en este momento en que me planteaba que hacía afincado en el imperio. El resultado no puede ser otro que seguir con la terápia y continuar trabajando, entrenando y comiendo como es debido. Mi espalda me indica que hay que solucionar el tema del piso de una vez y abandonar el viejo sofá, que comparto con el gato, y tener ya un espacio propio, a éstas alturas.
Estoy un poco enfadado con Big, porque no hacemos nada creativo, ni cortos, ni música, ni guiones, ni fotografía, ni nada, solamente destruir el organismo 3 tardes a la semana, y especialemente el hígado la del viernes. Seguimos pasándolo en grande todo el tiempo, lo cual es bueno, aunque improductivo.
Esto tiene que cambiar o me iré a compartir con una cuadrilla de hippies.
