El jueves por la noche todo estaba dispuesto: Unos billetes, otra gran dosis de paciencia para esas 12 horas de viaje, la cartera llena, y el estómago preparado para esas 120 sidras.
Por fin volvería a ver a Rubén, a Chema, a Vero, y a Asturiano, mi compañero de ruta en el viaje por Europa. Había pasado ya mas de un año desde que el destino nos juntó en Londres y parece que no nos separará jamás.
Tras los efusivos abrazos y comprobar que yo había adelgazado al contrario que Rubén conocí a su encantadora familia, comimos algo que no era cocido, y nos fuimos de sidrerías, que es a lo que había venido, je je.
Primero al cabo de Peñas, luego a cudillero, luego a recoger a Chemita al aeropuerto, iban 3 botellinas. Después a cenar los 4. Cayeron otras 9 sin haber empezado aún la primera fiesta por Gijón. Y dicen que la Sidra no sube…
Ya entrada la noche, y con los amigos y amigas de Rubén empezamos a pasarlo en grande. Chupitos de tekila, cervezas, chupitos de Vodka, unos cubatas…y pasó lo que pasó. Acabé liándome con una chica llamada Bea, que resultó ser la ex de Jorge, el mejor amigo de Rubén que ahora se había liado con Vero. Que lio se traen…
Aunque parezca mentira la fiesta duró y duró. Chema se baño en gallumbos después de haber perdido la cartera en el Náutico, a eso de las 9 de la mañana. Acto seguido fuimos a desayunar unos churros con cerveza ya dormir. Como cundió la noche! Hacía tiempo que no lo pasaba tan bien!!!
Tras pasar el día durmiendo fuimos a cenar, y correspondimos con mas sidra. Esta vez tocaba una fiesta de prado en los alrededores de Gijón. También muy curiosa. tenéis que vivir alguna de ellas porque són de lo mejor que he vivido.
A la vuelta, a andar! Nos habíamos perdido todos excepto yo y Asturiano…todo llegaría.
llegó un momento en que me negué a andar más, quería descansar. Que hizo mi gran amigo el Asturiano? pues me dejó allí y se fue para casa. Y ahora que?…si está a 15 km, que hago yo?
Esa mañana la pasé visitando Gijón, de punta a punta, por si no estuviera cansado. Al final me recogió Rubén en “el Elogio del horizonte”, una bonita escultura frente al mar.
Se me pasó por la cabeza irme, ya que me enfadé mucho con “mi gran amigo”, pero no está ya en mi vocabulario renunciar…todavía quedaba el Carmín de Pola.
Pues lo dicho, que me llevó a su casa, comimos y nos fuimos ha hacer turismo a los lagos, vimos la Santina de Covadonga, pastamos con las vacas (al menos yo, que no me tenía en pie) y cenamos en Ribadesella. Hoy por lo menos iríamos a dormir prontito…sobre la 1.
Que intenso estaba siendo todo en Asturias, y mas si de dos días se hace uno. Nada, que ya dormiré cuando me muera.
Esta tarde es el gran día. Llega el Carmín!!!!!!
Sobre las 4 llegamos a Pola de Siero en el bus que contrataron, y con las 120 botellas de Sidra para 20 que recogimos por la mañana, después de visitar el faro de Gijón.
Que pasada de fiesta!!! 35.000 personas en el prado. No quiero ni saber cuantas botellinas de Sidra llegaron a vaciarse. La gente se portó increíblemente, tanto, que tuve que ir y comprarme una camiseta azul con un escudo amarillo. Viva don Pelayo!!!
Entre culín y culín me agarré a uno. Una preciosa asturiana de pura cepa que se llamaba Belén y todo el rato me decía que mirara la Lluna. Después de unos días sigo pensando en ella cuando miro al cielo por las noches.
Con la tontería nos liamos y acabé de pasar la noche con ella. Lo malo fue que a las 3 y media salia el maldito autobús, y yo encima no sabía ni como llegar a la parada, ni dónde estaba todo el mundo. Que panzada de correr…
Al final nos montamos, con tan mala pata que Rubén y la moza no estaban. Había que quedarse pues, yo no dejo a un amigo allí, y menos si voy a dormir en su casa ;d
Chema se puso delante del autobús pero no pudo pararlo…lo hizo Rubén, que por fin llegó y la fiesta terminó en paz.
Lo más gracioso es que en el baño de agua de las 11 Chema perdió el móvil, las gafas de sol, y el gorro de escocés que se había plantado. Que desastre!
Al día siguiente, y como zombis vivientes, nos aventuramos al aeropuerto, dónde acabó todo.
Tengo que agradecer a este pueblo lo bien que me trató, lo que disfruté, y esa puerta que me abrieron a volver cuando quiera. El mundo debería ser como Asturias. Viva la Santina!!!!