
Tito Miró - 23072006
Hace ya mucho tiempo que no podía escribir en la sección de montaña. De hecho podía, pero sin conocimiento de causa.
Ahora por fin, realizamos el primer 3000 del verano, reencontrándonos con las vacas, los prados, las tarteras y las maldiciones (unas 120 a la hora, después de la primera pendiente).
Sin duda subir a uno de estos picos es una gran satisfacción, si bien es muy duro para nosotros. Ya se sabe que entre el tabaco, alcohol, mujeres y droguillas, nuestro estado de forma es menos que aceptable.
Sábado, 7:00 am, suena el despertador.
Sábado, 7:30 am, vuelve a sonar el despertador.
Sábado, 8:00 am, me levanto al fin.
Es hora de preparar el equipaje y no olvidar nada (Ni siquiera una gorra!!!)
Para aquellos que quieran iniciarse en este apasionante mundillo aquí va la lista de artículos casi necesarios:
Equipo:Botas de montaña, 2 calcetines de treking, gafas de sol, gorra, pantalón corto y largo, camiseta manga corta y larga, forro polar, cazadora impermeable, chubasquero.
Mochila (30-40 litros ideal), saco de dormir, esterilla, cuerda (Por si hay que hacer algún Rappel), linterna, navaja multiusos.
Cámara de fotos, anteojos, botella Cardú.
2 palos de treking (parecidos a los de eskí).
Alimentos:
De 2 a 3 litros de líquido para 2 días.
Comida, cena, desayuno. Todo ligero (Fruta, pan, atún, latas isabel ensalada, etc)
Notas: Una Camel bag, para ir bebiendo mientras se sube tiene que ser genial…
Sigamos. 9:15h. Llegada a cal Tito y a comprar alimentos. Llenar el depósito, y salir zumbando a la boca sur del tunel de Vielha.
13:00h. Es hora de cargarse esa mochila a la espalda, soltar las primeras bendiciones, y comenzar a caminar.
La ruta consta de 3 partes: (Base a 1500m)
1 - Ascensión al lago (2000m)
2 - Cruzar el valle (2500m)
3 - Subir la tartera (3010m)
Dado nuestro elevado grado de preparación, tardamos 2 horas en llegar al lago, disfrutando del bosque encantado y las numerosas cascadas que nos refrescaban. El lago se asemejaba a un oasis en medio del desierto.
A partir de ahí, y como si de un calentamiento se hubiera tratado, empezamos a recuperar fuerzas y a tirar y tirar hasta la noche. (Más bien nos arrastrábamos, pero así queda más bonito).
Se nos pasó por la cabeza atacar la cima a eso de las 9, aunque con el par de gotas de sangre que nos quedaba conseguimos recapacitar y buscar cobijo bajo las estrellas, donde pasaríamos la noche.
En este momento nos convertíamos en unos de los pocos que has disfrutado de un cielo a 3000 metros, sin un tercio de atmósfera por encima. Ni pudimos hacer fotos en condiciones, ni lo quiero explicar. Andáte 8 horas parriba si querés verlo!
Otro momento espectacular es siempre el alba, con unos paisajes fantasmagóricos que tanto deleitan a Tito Miró. La instánea que nos regala es de concurso.

El domingo ya tuvimos tarea fácil. Acabar de subir los escasos 50 metros que nos faltaban, hacer las fotos de rigor el la colina, y emprender un agónico descenso de cuatro horas y media sin cesar. A este ejercicio de de autopenitencia, añadimos el no desayunar, motivo por el cual mi único pensamiento y motivación estaba en el restaurante de pont de Suert…