Después de más de un año de parón alpinista, volvÃa a recorrer los senderos empedrados, a contemplar como los buitres auscultaban a sus presas (nosotros), a pasear la mochila cargada como un camión de butano, a recitar el “no vuelvo másâ€?. VolvÃa a subir por encima de los 3000 y a clavar otra banderita.
Después de una semana de estés, de trabajo y pocas emociones fuertes, vino como anillo al dedo para olvidarse de todo y preocuparse de sobrevivir. De sobrevivir a los bocadillos duros como unos alpargates, al frÃo gélido, a la humedad nocturna (por dormir encima de una ex-charca), a las incomodidades del suelo, que evidentemente distaba mucho de ser un picolÃn.
A las 9 de la mañana del sábado nos reencontramos con Tito Loren y un nuevo fichaje, Javi “el cazadorâ€?. TenÃa muchas ganas de ir, asà que dejé a un lado mis problemas de descomposición interna (habÃa cogido no se que pasa de estómago que me doblaba) esperando que no me fastidiaran mucho durante la ascensión. Que ingenuo fui.
Tras 3 horas y 15 minutos llegábamos al pueblecito de Aneto, a unos 22 km de Pont de Suert, camino de Viella. Atravesábamos el túnel más tétrico que vi jamás, no serÃa capaz de imaginarlo sin luces. Las paredes están excavadas en la roca (a pico y pala) sin ningún recubrimiento ni medida de seguridad como extractores, etc. Igual hacen falta porque es largo.
Al otro lado la presa de XX. Allà comenzarÃamos a andar.
Ya no pararÃamos hasta el anochecer, dónde dormimos al aire libre junto con las estrellas.
Al dÃa siguiente, subir y bajar hasta el coche, toda una odisea culminada con esa banderita en los 3.067 metros…una mariconada en términos alpinÃsticos.
Puede que muy pronto vuelva, a pesar de que ahora no tengo ningunas ganas…y las piernas menos, sin mencionar mi estómago, que espera con ansias un retrete.