
Hoy tocaba madrugar, así que nos levantamos a las 12 y unos minutos. Las calles estaban ya puestas y el sol en su sitio. El Arzobispo estaba esperándonos después de pasar la noche en Chueca. Parece que se alojó en un hotel con dos precios, 30 euros solo o 52 si dormía acompañado. Nunca sabremos porqué escogió chueca, ni tampoco cuanto dinero pagó aquella noche…
Se acercaba la hora de la comida y nuestros exquisitos paladares comenzaban a temer lo peor. Nos esperaba una comida en casa de Ñañi en su nueva casa de la sierra, y el día anterior mencionó algo como Carrefour. Sabíamos que allí venden gambas, luego nos quedaba esperanza. Pasamos a por un par de botellas del Penedés a la altura del buen marisco que soñábamos.
Lejos de ello nos deleitaron con unos espárragos trigueros y unas pechugas de pollo, eso sí, hechas con mucho cariño por su encantadora futura esposa.
En la casa hacía más frío que en la estepa Siberiana, por lo que optamos por jugar a la WII y entrar en calor. Ñañi y el Arzobispo nos metieron una paliza y comimos.
Llegó pronto la hora de ir a Atocha, el tiempo junto al Arzobispo se hizo escaso, una cena, unas copas, y una comida familiar. Lamentablemente numerosos compromisos le retenían al día siguiente en las tierras del Priorato: debía recoger olivas en la finca familiar y probablemente alguna inconfesable cata de vinos…
Luego fuimos a cambiarnos y nos dirigimos a Majadahonda, a cenar con Ñani y sus encantadoras hermanas.
A todo esto una gastroenteritis aguda comenzó a castigar a Pequeño burgués, no se sabe muy bien si fue por el frío o porqué su estómago no tolera el Carrefour.
La noche prometía más que la anterior, las hermanas de Ñañi son de lo más pintoresco. tenemos a Devi que te llena de abrazos, se ríe, canta en los restaurantes, y si alguien se pasa un pelo le peina a machetazos.
Giuti es otra historia, una chica romántica, amante de lo caro, con el síndome de Peter Pan, de hecho vive en casa a los 37…Otra que tal! Ah, y una mente perversa para la tortura de ingenuos hombres blancos, sus preferidos. Creo que su mente puede llegar a ser tan maquiavélica que se teme a sí misma. De hecho si viviera en madrid me dedicaría a estudiar su infancia.
El plato fuerte debía ser conocer a su novio, doctor, dentista, soplagaitas, y bebedor profesional de chupitos de anís del mono. Pero no apareció, declaró que el restaurante era demasiado cutre para su estatus social y se quedó en casa con mamá, otro de 37 tacos que también tiene huevos.
Jugamos al billar, cantamos, bebimos leche condensada y recordamos las múltiples aventuras que antaño nos convirtieron en los más temidos del panorama nocturno estatal.
Pequeño burgués acusaba hoy la gastroenteritis y preferimos retirarnos a nuestros aposentos reales.
El domingo tiene ya poco que contar, la manía que cogió mi amigo a visitar el baño cada 10 minutos nos impedía salir de la zona comunitaria, así que pasamos la mañana viendo vídeos de las apariciones televisivas de su madre. Pensaba que se trataba de una Belén Estéban, o una Marujita Díaz, pero no, hablaba de literatura, escribía cuentos, todo muy normal.
Llegó la hora de la despedida, siempre traumática, y también el momento de dirigirse a Majadahonda a presentarse ante el mismísimo Generalísimo, padre de Nañi y las niñas, que profesa un amor incondicional hacia el pueblo catalán.
No hubo mucho tiempo, así que el encuentro fue cortés, ilustrativo, afable, y como siempre muy especial. Me leyó unas páginas de sus memorias y de aquellos primeros días de juventud cuando fue trasladado a mi Manresa natal, en unos tiempos en que encabezaba una brigada de la policía política. Pero bueno, yo estoy a salvo porque son como mis segundos padres y además me se el cara al sol de adelante hacia atrás, y de atrás hacia adelante.
Me sorprendió que conservara todos aquellos recuerdos con una lucidez propia de un niño. Que memoria, ahora entiendo porqué conoce el nombre todos los reyes godos, y que puede recitarlos en hebreo si hace falta. Toda una enciclopedia viviente.
Sin tiempo para más, llegó la hora de montarse en Poderoso y volver a traspasar la frontera. Éste será seguramente su último largo viaje, después de haberme acompañado junto a Asturiano en el Europa 20M, acuchillando el viejo continente.