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Archive for October, 2007

Sydney. Un piso de asiáticos

China - Lago del oeste

A lo largo de mis intentos de emancipación he tenido la oportunidad de vivir con auténticos seres de otros planetas, chicas guapas y también horrendas, gente inteligente y auténticos cazurros. Y por suerte las experiencias positivas predominan en Tarragona, Londres, Barcelona, y ahora en Sydney.
Y entre todos estos personajillos faltaba un extraño género. Los asiáticos, quienes en mayoría imponen su ley, sus reglas, y sus costumbres.
Así que uno termina, literalmente, limpiándose el culo con su nombre…mi nombre. Y porqué? pues porque aquí cada uno tiene sus cosas: Su ropa, su cepillo de dientes, su toalla, su sartén, su tenedor, su plato, su silla, su taza de los cereales, su estropajo, su fairy, sus pinzas para tender la ropa, y por supuesto…su papel higiénico. Cada cual con su nombre para no confundirse y ocasionar un perjuicio económico al prójimo.

Pero para que son las reglas? Para romperlas no? A mi que me perdonen, pero tener que descalzarme para entrar en el baño, y poner mis pies descalzos a los pies de un WC, me parece una guarrada, más que nada porque uno no quiere saber que es esa sensación de humedad que percibe bajo la planta del pie. Será una gotita de un asiático? Porque no es por nada, pero aquí hay 3 botijos a parte del mío…
Luego me descalzo fuera, cierro la puerta, y luego saco mis zapatillas que tengo escondidas detrás de la puerta. Que raros son.

También descubrí aquí su concepto de compartir casa. Tu te encierras en tu habitación y permaneces allí siempre, si quieres cocinar te desplazas a la cocina, preparas algo, y vuelves corriendo a tu guarida, sin decir nada si te cruzas con otro individuo. Amigos míos, que corra el vino, relacionémonos, tómate otro trago.
Evidentemente no están en el salón viendo la tele porque no hay. No digo que no haya tele…lo que no hay es salón. Es casa un poco triste, con una mesa redonda y 6 sillas.
Y sillas de quien?

Tenemos a MiJong, una coreana feliz, que siempre ríe, de 25 años, enamorada de un alemán de 20 con quién tuvo su primera experiencia carnal después de un rollito de 2 semanas con el chaval. Está pensando en irse a vivir a Alemania, la pobre. Aunque me cae superbien y intento explicarle que los tíos son unos cabrones, y que un chaval de 20 años que fuma maria, sale todos los jueves, y planea venir a verla dentro de un año, solo está interesado en su piel oriental, solo otra vez.

Luego está Obi (wan kenobi), de Tailandia. Muy feliz también, joven, con 2 trabajos y unos estudios, sin pareja conocida, altamente disciplinado. Le gusta el helado de caramelo y cacahuete. Un día me llama a la habitación, me conduce a la cocina y pensé que había hecho algo malo…tal vez había usado su cuchara…pero no, me mostró serio un periódico, busco el anuncio de su helado favorito, y me dijo que aquello era “Su tesoro”, que lo probara, que ahora estaban de oferta en el super de la esquina. A lo cual exclame, “gracias tio, me has salvado la vida”, en inglés claro, que no suena tan ceremonial.

Una alemana que se llama Anica, y que no puedo ni acercarme a ella bajo riesgo de perder mis pelotillas.

Y 2 pavos más de Hong Kong, uno con 3 armarios, el muy cabrón, llenos de botes vacíos y basura. Con el poco espacio que tenemos los demás. Estos solo comen nuddles con unas algas negras que dan bastante mal rollo. Y no hablan casi.

Ah, por cierto, estoy de ocupa. Y seguiré así hasta que un día me pille la dueña del piso en alguna de sus visitas semanales. Hasta ahora he conseguido evitarla permaneciendo en silencio durante 4 horas y luces apagadas, saliendo por patas otro día, y y otras manobras evasivas en las que me estoy instruyendo.

Sydney. Bajo la piel de occidente

Sydney - Opera house with City

Una de las primeras visitas, Obligadas, a esta ciudad es la “Opera House”. Seguramente, incluso aquellos que no habían oído hablar de la ciudad antes de los juegos olímpicos del año 2000, conocen la ópera de Sydney, que se alza majestuosa a las puertas del pacífico. Ole!
Y como más que obligada, a mi me parecía inevitable, la vi. Y la vi porque se ve prácticamente desde todas partes al acercarse a ver el mar en el centro. Pues bien, no me gustó. Me pareció fea. Pero no era blanca? Pero no era de algún tipo de material reflectante que la hacía parecer de plástico? Nada de eso, losa pura y dura, de un color amarillento, como si estuviera sucio.

Así que poco a poco me fui creando una opinión sobre la ciudad. Ni cocodrilos cerca, ni arañas peligrosas en el baño, ni indígenas por la calle cazando serpientes, ni siquiera un clima desconcertante. Era una ciudad europea más. Unos rascacielos en el centro, el más alto de unos 200m, oficinas, locales de comida rápida, repartidores de periódicos, taxis, cabinas telefónicas, semáforos, asfalto, ladrillo y cristal.

Sin embargo, detrás de esta apariencia occidental, detrás de otro icono de la globalización, detrás de la primera impresión se esconde otra realidad.
La gente es extremadamente amable. Te saludan por la calle, en el bus, en un tienda. Hablas con gente en cualquier lugar sin que nada sobrepase la naturalidad, si estas moviendo una mesa en un bar, alguien se levanta y te ayuda. Si sacas un mapa alguien se para y te ofrece su ayuda. Y todo esto todos los días, en todos los lugares, y a cualquier hora. Evidentemente no está pasando constantemente, pero si varias veces al día, nada corriente en nuestras latitudes.

Luego está el estilo. Fuimos a pasear por Oxford Street, dirección al mercadillo de Paddington (estoy en Sydney eh, no en Londres), y a lo largo de la calle surgieron comercios nunca vistos. Una tienda de cosméticos con un concierto dentro de música latina. O sea, una batería, unas trompetas, bongos, voz, y una guitarrilla. Y por supuesto un músico para cada instrumento. Ellos y un par de dependientas a las que daba la risa con las caras de la peña que se metía allí.
Pero no fue todo, unos metros más abajo una pareja bailando tango en medio de una agencia de viajes exóticos. La agencia es como las que hay en nuestras ciudades, mismo tamaño, misma decoración, y mismo personal. Solo que por el medio estaban la parjita bailando, con su músico correspondiente.
Luego un bar que era además una tienda vintage estilo mercadillo. Uno iba a la barra, se tomaba un quinto, y por detrás había algún hippie vendiendo ropa del año de maria castaña, otros vendiendo zapatos, etc. Seguro que de estos hay en alguna parte, pero aquí lo iba encontrando todo seguido.

Una vez llegados al mercadillo de Paddington, otra vez la piel superficial…otro mercadillo más. Nada más lejos de la realidad.
Por lo pronto aparece un tío vendiendo fotos, y uno piensa en postales, fotos que se compran en un mayorista, etc. No no, las fotos las hacía él, era no solo un fotógrafo, si no un artista vendiendo sus mejores fotos. La mayoría relacionadas con Sydney y alrededores. Fue curioso porque detrás de cada foto había una historia y un porque, a parte de un lugar o unas personas. Y el vivía de aquello, y otras exposiciones en las que participaba.
La ropa más de lo mismo. Diseñadores privados, tíos y tías independientemente, que vendían allí su ropa hecha a mano. Otros vendiendo vestidos de punto, otros camisetas exclusivas, y luego todo el tema de la joyería y chorradas hippies, a cada cual más original.
Casi todo hecho a mano, y muchas cosas por los propios vendedores.

Así que a estas alturas, mi impresión de la ciudad ha dado un giro de 180 grados, y ahora todo parece bonito. Incluso la chica que encontré en el aeropuerto empieza a ser la chica que yo conocía en Barna…aunque aún está lejos, y mi paciencia no sé de dónde viene. Luego no sé cuanto durará…

PD: Por cierto, la chica estaba. Como se intuye, la cara era la misma, pero algo dentro había cambiado y parecía otra.

Australia Part 1: The flight

concorde.jpg

En cifras:
Salida día 5
30 horas de trayecto
24 horas dentro de un avión
3 enlaces (madrid, frankfurt, singapur)
6 comidas (de alimentos)
(Madrid) Noche – Día – Noche – Día (Sydney)
15.000km
6 pelis
12 intentos de dormir
Llegada día 7

Y ahora que nadie se engañe, el Concorde es y ha sido el mejor aeroplano creado para la aviación comercial. En 6 horitas y algo hubiéramos llegado a las tierras de Cocodrilo Dundee…

Cualquiera puede deducir por las cifras, y porque evidentemente mi economía no está para una business class, que este viaje fue largo, pesado, cansino, agotador, fatigante, en inglés AWFUL. Llegué incluso a perder el mundo de vista y acabé explicándole a una señora de Nueva Zelanda que sentía que había nacido en el avión, y que aquello era mi mundo conocido. Que si ya no bajaba podría alcanzar la felicidad allí arriba…con la ayuda de una azafata asiática que se meneaba por ahí y con el carro de las bebidas cerca…
Algo así como el mito de la caverna, pero en moderno.

Se me fue un poco al final del trayecto, pero no fue siempre así. Era la primera vez que montaba en un boeing 747, el mítico jumbo americano, con capacidad máxima para 524 pasajeros, 2 plantas en la parte frontal, un peso de 333 toneladas al despegue y una longitud de 70 m. Y lo más soprendente, se hizo en 1969, sin playstation, ibm pc o teléfonos móviles, creo que ni siquiera se había inventado el spectrum 48 k…

Y la convivencia a bordo correcta. Depende de quien te toque al lado, ya que hablar con las filas delanteras o traseras en complejo.La señora Neozelandesa me instruyó un poco en los acentos australiano y respectivo, mientras su marido intentaba hacerla callar porque quería dormir.
Luego me toco una niña que tampoco callaba, y justo al ladito un niño muy simpático, al que dije de todo en mi lengua madre cuando se quitó los zapatos. Que fervor! Quería bajarme de allí, o mejor, quería tirar al niño por la ventana.
Claro que eso iba a parecerme un chiste cuando, después de dormir un par de horas de Frankfurt dirección Singapur, me desperté y me di cuenta que medio avión había emulado al niño. Una peste que ni en un estercolero. Ahora quería tirarlos a todos!

Luego del primer tramito, un par de horas en Singapur, que me dieron para salir a la calle y poder decir que pise ASIA. Luego al burrikin a comer algo, ya que era lo menos malo que veía por allí. Estaba efectivamente en Asia, y la comida no me congratulaba demasiado, esas formas extrañas podían pertenecer a cualquier tipo de bípedo, sin importar mucho la raza especie. A mi una buena hamburguesa llena de colesterol, aunque lleve lo mismo triturado.

Finalmente, a las 6 de la mañana del sábado, 22h en el imperio, villano posaba sus pies en Oceanía. Australia, Sydney, aeropuerto Kingsford Smith. Ahora, con mi carilla de moro terrorista, tenía que pasar la aduana…tarea siempre ardua para mí…
Primero control de immigración, preguntas:

Que viene a hacer a Australia?
-Pues no se
Cuanto tiempo va a quedarse?
-Esperoque 3 meses, aunque podría durar 2 días aquí
Tiene hotel?
-No
Dónde va a vivir?
-No se, en algún lugar de Sydney
Viene a ver a alguien?
-Si, a mi…novia…amiga…
Como se llama?
-Heidi (en nombre y apellidos)
Pues no consta en el ordenador, está aquí estudiando, trabajando….?
-Dios, me la han pegao! La chica está en Galicia descojonándose…
Bueno, déme sus datos, su teléfono, copia de su pasaporte, etc. Y recuerde que la permanencia por un tiempo superior a 3 meses está prohibida, y se convertirá usted en un sin papeles, un inmigrante ilegal, entiende lo que le digo?
-Intiendo amigo

Bueno, después del interrogatorio, me quedó esa pequeña duda de saber si la chica estaría o no en el aeropuerto…si no iba a empezar a reírme como un enfermo mental… antes de empezar a llorar como un bebé…

Ahora tocaba abrir la maleta, sacar todo para demostrar que no llevaba armas, ni tampoco alimentos o animalillos. Aquí tienen una cuarentena para todo, menos mal que no me llevaron a mí, si no me iba a quedar poco tiempo para ver el país.
Lo único gracioso de la segunda interacción con nativos fue el momento en que el policía encontró el set de juguetes sexuales en el fondo de la maleta. Tuvimos un breve cruce de miradas, y se acabó automáticamente la inspección.

Welcome to Australia!!!

PD: Y la chica…está o no está?

Villain goes to Sydney

Matrícula australia

Algunas veces uno se va de viaje por negocios, otras de vacaciones, incluso hay ocasiones en las que uno va a estudiar al extranjero.
Yo marché por una chica.

Se podría pensar a primera vista que estaba locamente enamorado, que dejé todo por pasar cada minuto a su lado, que mi mundo y mi universo eran ahora … ELLA.
Y también se podría deducir que ella estaba esperando a su amor, llorando todas las noches por su ausencia, y contando los minutos que aún restaban para recibirle en su regazo.

Todo esto en las películas.

Mi realidad es bien distinta y me toca vivir otra historia. Una historia que nunca acabó de empezar, con una chica que nunca sentí mía, con la que tantas veces decidimos no vernos más, de la que asumí éramos tan distintos, y que tampoco encajaba con el perfil que siempre esperé.
Sin embargo una extraña fuerza nos ha unido durante mucho tiempo. Fuerza que ni siquiera nuestras grandes diferencias, los 1000 km entre Galicia y Barcelona o los 15.000 entre Australia y España han conseguido romper. Y porque a su lado me siento muy bien, y ella estuvo muy enamorada de mi, merece la pena venir, intentarlo, y darle una oportunidad a un destino juntos.

Y una vez tomada la decisión, nunca habrá nada que lamentar. Que se puede perder? Yo creo que nada.
Por un lado he seguido por primera vez los dictados del corazón, aunque esté echo un lío.
He hecho un cambio radical en mi vida en tan solo 2 días, y eso me da cierta confianza, sabiendo que si en algún momento vivo una vida que no quiero vivir, puedo cambiarla en un abrir y cerrar de ojos.
Y bueno, que habrá de malo en vivir una nueva aventura en el otro lado de la tierra?

Solo me asusta estar mal con ella, tener que compartir habitación y no saber cuando es el momento de seguir luchando por la relación, y cuando el momento de salir de aquí. Puede que no sea lo suficientemente fuerte como para recibir un gran golpe en esta situación…y si me pone los tarros?…y lo peor…y si me entero?

Como he dicho antes “Estoy aquí”, en la tierra que concentra el mayor número de especies animales letales para el ser humano. Una de ellas, la Mujer, que suele resultar infalible en su ataque.