Cuba. La habana : Fractal

La mayoría de ciudades del globo, al menos en el “mundo occidental” son distintas en sus distintas áreas. Y la Habana, me pareció una enorme fractal, con un patrón muy pequeño que consistía en un grupo de casas semiderruidas, con algunos comercios insalubres.
Por supuesto que hay hoteles, y algún que otro monumento, pero no hay ningún edificio de viviendas nuevo, ni bonitos chalets, ni unas zonas ricas contrastando con las pobres, ni unas zonas verdes contrastando con las más urbanas, ni una zona de edificios bajos, contrastando con los altos…todo lo mismo.
Sus gentes también responden a un patrón común: el de la pobreza. Si bien se pueden ver polos de Lacoste o zapatillas adidas. Y es que a pesar de su precio, 50 €, que corresponden a 4 meses de trabajo para cualquier cubano, hay gente que las consigue. El dinero proviene de la familia exterior, o de las propinas del turismo, así como las pequeñas estafas y trapicheos a occidentales incautos. Sin mencionar los favores sexuales.
El clima de la ciudad lo definiría como “auténtico” y “único”. Poder andar por unas calles de asfalto rupestre, contemplando viejos chevrolets, buick u oldsmobile tornados objetos de culto, escuchando el cacareo de las gallinas en algunos patios convierten a este lugar en un museo viviente del mito cubano.
Estoy muy contento de haber venido, de haber estado aquí durante el dictado de Fidel, de haber visto la cuba decadente en pleno apogeo, y de haberme dado cuenta que pronto nada de esto existirá.
Cuando la hora 0 llegue y estas calles vuelvan a teñirse de rojo, un nuevo mundo florecerá aquí, a pesar de la globalización, la democracia, o el capitalismo.
