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Archive for 2005

Día 46 – Reflexiones en el Londres 7J (Bruselas)

Hoy es 7 de Julio, día que hemos pasado con el corazón en un puño preocupados por todos aquellos amigos que aún nos quedan en Londres. A partir de mediodía han empezado a entregarse los sms y tras las respuestas quedamos más tranquilos. Un apoyo muy grande a los que estabais hoy allí aguantando todo lo que ha venido encima.
Andrea me cuenta que ha explotado un artefacto a escasos 200m del hotel donde trabaja, Costoira se ha librado de todo por ir en la central line, la finlandesa quedo bloqueada por la policía en el trabajo poco después de bajarse de la estación de Liverpool Street antes de la explosión.
Otros conocidos están bien también. Hay que tener en cuenta que allí viven 9 millones de personas más o menos.

Mis sensaciones se debaten entre la lejanía con la que veo Londres, y el tiempo que estuve allí, pasando por todos y cada uno de los lugares donde se han producido los atentados. Todos sabíamos que esto iba a ocurrir tarde o temprano, e incluso recuerdo muchas conversaciones sobre ello con todos los london mates. Sin ir más lejos, la semana pasada lo comentábamos con Asturiano.

A estas alturas me doy cuenta del método utilizado por los medios y las autoridades, que a pesar de tener constancia del alcance y magnitud de la tragedia, divulgan los datos en cuentagotas. Se que quizás es lo correcto para no provocar pánico, dejar que se liberen las líneas telefónicas y calmar los ánimos.
Por otro lado, y después de otros lamentables precedentes, nosotros ya conocemos la realidad. Si no me equivoco las víctimas superaran el centenar, y los heridos el millar. Ojala me equivoque y sea mucho menos.

Sé que la historia de la humanidad esta escrita con pluma y sangre, se que la violencia forma parte de nuestro instinto y que el dinero lo mueve todo. Pero lo que está detrás de absolutamente todo, es la ambición por el poder.
Existen mártires, existen altruistas, existen soñadores…ni siquiera todos juntos podrían cambiar este mundo.

Es curioso que las voces que oigo a menudo dicen que estamos destruyendo el planeta, que acabaremos con él, que no dejaremos nada para nuestros hijos. Lo que en realidad hacemos es cambiarlo, crear otra realidad, como viene ocurriendo a lo largo de la historia.
Lo que de verdad me sabe mal es que tengamos que cambiarlo a peor por culpa de la ambición de unos pocos.

En los años venideros es muy posible que nuestro ADN esté fichado desde el momento de nacer, que nos implanten un chip, que haya detectores ultrasónicos en cada entrada pública, toques de queda, áreas restringidas, satélites vigilando cada una de las calles del globo, transponders gps en cada vehículo controlados por un computador, que accedamos a internet sobre un millar de filtros y limitaciones, que se controle que leemos, que estudiamos, etc.
Llegaremos a ser un código de barras y a comportarnos como unos autómatas.

Si mi generación, al menos en España, creció en un mundo de libertades, sin preocupaciones, sin hambre, con lujos, seguros…que será del futuro, donde todo parece mermar, evaporarse?
Crecen los atentados, se implantan las mafias, aumentan los robos, los delitos mayores, las zonas inseguras, recibimos una inmigración masiva a mi parecer indeseable (moros, albanos, croatas, etc), con un porcentaje sustancial de delincuentes profesionales, o tan necesitados que se ven obligados a delinquir.

Me parece que es un problema muy complejo que sugiere multitud de reflexiones. Dentro de poco, no muchos años, llegará la hora de moverse. Ahora la mayoría de nosotros tenemos plato en la mesa, techo, trabajo, podemos ir al cine, y no nos han tocado la cartera. Por eso nos dedicamos a nuestras cosas, ignoramos al prójimo, vivimos y dejamos vivir.

Pronto nos moveremos…
Y vosotros…pronto os moveréis también…cuando el hambre aceche…

Día 44, 45 – Tramo final (Bruselas)

Tras la inolvidable estancia en Bob’s, y después de la dura noche en la calle que propició la siesta matinal en el poderoso, proseguimos hacia el penúltimo destino del viaje: Bruselas.

Parece que omitiremos Brujas, dejándola para un próximo desplazamiento así como cualquier otra ciudad que alargue más el Europa 20M. Con 45 días teníamos más que suficiente…

Bruselas me parece una ciudad sencillamente europea, con mas de lo mismo, callejuelas empedradas, un centro relativamente asequible a un peatón y 3 ineludibles visitas : el manneken pis, el atomio, y la gran platz.

Lo más bonito para nosotros iba a ser el esperado encuentro con las bellezas canarias, que no se realizaría hasta el tercer intento. Ni pudimos quedar en el Atomio ni en el Manneken Pis.
Al fin nos vimos en la gran platz, comimos juntos, y nos reímos un poco con doña Rogelia, Paz Vega, Heidi y el Sevillano. No solo hicimos unas buenas amigas, sino que nos iban a regalar las únicas fotos de Bob’s que guardaríamos celosamente en nuestros álbumes. Eso si, dentro de 10 días cuando regresen a casa.

Parece que se respira en el ambiente que esto llega a su fin : Nos llueve sin parar, se nos acaban las reservas económicas, los ánimos no se parecen en nada al primer día, y en lugar de querer seguir, queremos volver.
De todas formas, tras esa sensación se esconde “el incansable amor por la ruta” y seguimos disfrutando cada uno de los minutos que aún nos quedan antes de volver a afrontar la realidad. Seguimos viviendo el sueño.

Hoy Jueves, quería que ir a saludar a mis primos Belgas, Javi, Juanito y Sara, y los nenes, que no estaban. Como me temía nos trataron a los 2 como a pequeños ministros. No dejaron que nos fuéramos tan tarde a Paris, nos prepararon unas habitaciones, nos llevaron a cenar, me enseñaron todo aquello de lo que había oído hablar muchas veces y me parecía demasiado lejano…Esta era la otra Bruselas, la manzana que casi han comprado ya, sus casas, la empresa, las fotografías de cuando eran pequeños. Muy entrañable.

Como hoy era 7J hicimos una larga sobremesa debatiendo diversos temas. Me sigue sorprendiendo lo de acuerdo que estoy con todas las personas al debatir temas como la inmigración, el manipulación americana, la corrupción del poder, etc. Sin embargo todos aceptamos lo que se nos sirve y evitamos las preocupaciones innecesarias.

Día 39, 40, 41, 42, 43– El mundo de Bob’s (Amsterdam)

Imaginad un mundo entero metido en 60 metros cuadrados, imaginad gentes provinentes de los 5 continentes allí, imaginad también que todos son felices y se llevan bien, imaginad que allí dentro no existen las preocupaciones, imaginad que no pasa el tiempo, imaginad que existe un lugar así : Bob’s.

Durante todo el viaje hemos estado acusando severamente el no relacionar-nos demasiado con la gente. Parece fácil, pero no lo es. En la mayoría de albergues cierran a las 11 y la gente va a dormir, en mayo y medio junio están casi vacíos, en los hoteles tampoco se suele conocer a nadie, y aún menos en nuestros campamentos silvestres. A parte de esto, la gente que se conoce en la noche se olvida por la mañana. Todo lo que nos faltaba lo encontramos en Bob’s.

Bob’s no solo nos proporcionó alegrías, también pasamos 2 días en la calle y gastamos mucho dinero.

Durante los 7 días conocimos gente de muchísimos países, algunos de los cuales siempre formaran parte de este pequeño mundo que encontramos, y en el que pasamos también una pequeña vida:

El cartero (California, 19 años)
El más longevo de los habitantes de Bob’s, permaneciendo allí 15 días, y durante nuestra estancia mantuvimos una relación amor odio por el control de aquel mundillo. El último día nos ofreció su cuaderno de dibujo para que le dejáramos un recuerdo. Fue entonces cuando le dije que él era el Postman (el cartero).

Timoty Mcbey (Suecia, 22 años)
Tranquilo, pensador, extraño. Tres palabras para definir al hombre primitivo, al cazador que viaja por los hielos del norte comiendo a sus presas y durmiendo en su coche por 30000km. Su pasado es trágico. Perdió a su novia hace 11 meses y desde entonces viaja, piensa, y espera el momento de volver a las montañas. Nos contó que ha conocido una chica de 18 años en Alemania, sin casa, y que quiere acompañarle en su nueva aventura. Nuestra mente perversa ha supuesto multitud de teorías sobre su vida y su futuro. Es quizá un psicópata? En cualquier caso era igualito que Timoty Mcbey.

El comandante y Ratita (Puelto Rico)
Comandante es una réplica de Fidel Castro, de joven, con su gorra negra estilo caribeño. Y ratita era un mulato que iba para mecánico de la aviación. Los mas gracioso de la parejita eran los cigarritos que liaban. Como en todo Puerto Rico compran unos puros de 1 dolar, le quitan el tabaco y aprovechan la corteza del puro a modo de papel. Entonces lían sus propios cigarritos con un sabor totalmente diferente al cigarrito tradicional.

Bellezas canarias: Doña Rogelia, betty boo, Paz Vega, Heidi y el Sevillano.
Solo doña rogelia (Marta) era de canarias, las demas de galícia, madrid y cuenca. Incluso el Sevillano (Edu) era de Madrid también.
Todas ellas encantadoras, nos retuvieron en Bob’s otro día más, condenados a pasarlo en la calle tirados. Mereció la pena. Si el transporte público funciona bien, las volveremos a ver en Bruselas el miércoles 6 de Julio.

Rob el guapo y Ricardito Bofill (Canada)
En esta pequeña sociedad que constituíamos no podía faltar un guaperas y un pijo. En este caso nos habían regalado a unas piezas de incalculable valor. Rob el guapo no hacía más que presentarse a todos los grupos. Con su gorro Julio iglesias y su camisa al aire sobre una camiseta de tirantes.
Y Ricardito no tiene desperdicio tampoco. Con sus gafas siempre caídas por encima de la nariz, clavado a Bofill hijo, tenía además esa forma de hablar y moverse que nos hacía reír sin parar cada vez que lo veíamos actuar.

Wally y la profesora (Extremadura)
El sábado por la mañana, y dispuestos como siempre a irnos conocimos a una par de chiquillas muy majas a las que introducimos en el maravilloso mundo de Bob’s y sus personajes. Hubo tiempo de llevarlas a “the doors”, nuestra otra casa en Amsterdam, que también tenía multitud de personajes (el cowboy, el roquero, dj subnormal, la princesa, etc). El casos es que acabamos con toda la historia a las 6, donde seguiríamos en Bob’s.

Robin y Anette (Los Angeles)
Parecía increíble, pero Robin era igual que Julie, la novia de Costoira. Anette era como una pequeña niña grande. Estuvimos riendo y jugando al mastermind. De ellas fue la culpa de que no nos fuéramos el sábado (junto con wally…). Tuvimos que ir a sacar el coche del parking por la limitación de los 4 días, y llegamos tarde a la cita para salir de marcha con ellas.

Amber y Naya (San Francisco)
Puede que las dos chicas más encantadoras de Bob’s, a parte de las bellezas canarias. Estuvimos jugando a cartas hasta que decidimos ir todos de fiesta el mismo sábado noche. Como ese día estábamos gafados todo salió mal y seguimos en Bob’s. Unos ocupas aparecieron en sus camas y se lió un pequeño jaleo que nos puso en las 2 y 20, la hora del ambiente.

El estresao (Holanda)
Uno de los camareros del local, posiblemente con una patología de hiperactividad. Se encargaba principalmente de servirnos huevos duros por la mañana, derramar la leche, y pasar la fregona a toda velocidad llevándose por delante todo cuanto entorpecía su paso.

El mexicano (Méjico dc)
Estuvo varios días con nosotros, aunque le vimos poco. Quería fumar y recorrer holanda en bicicleta. Que romántico no?
Nos dijo que fuéramos a Méjico, al desierto, y allí que comiéramos de un cactus llamado Peyote. Creo que este chaval es una mala influencia.

Controlador aéreo (?)
No sabemos nada de él. Se trata de un individuo que estuvo 10 horas sentado en un sofá durmiendo a ratos, sin hablar con nadie, y con unos cascos del tamaño de una manzana. Estaría trabajando…

El cool (Australia)
Otro de los veteranos, un poco salido del armario, imprimía un poco de estilo en la “Perla negra” (Bob’s). Vestía unos pantalones verdes con cadenas colgando y una camiseta de colores diversos. Combinado con su pelo rubio fashion fashion y esa forma de hablar tan entrañable queda en nosotros el recuerdo del que fue para todos “el cool”.

Guitarrita
Todo el día con una miniguitarra roja a cuestas y dando pequeños conciertos, acabo por darle uno a Asturiano.

El Rastas
Mítico. Cada mañana, e incluso antes del desayuno, este rubio de piel blanca con rastas seguía su ritual. Agarraba la bonga, llenaba aquello de tomillo y le prendía fuego. Después de aspirar todo aquel humo tóxico quedaba unos segundo en Bavia, y volvía al genuino mundo de Bob’s.

Y muchos más
Salma hayek (Canada), gallolo marinero, Shermineitor y el danés (Dinamarca), miss minesota( US), Jonny deep (Méjico), la camarera Amelie (Valencia), Alfredo Landa (India), las hermanas Boston (Los Angeles), las 2 top, el rubio de Yukón, Cara subnormal y el californiano (Los Angeles), Anti-flag y sus amigas, Pachanga (California), Flatmates Megan y Jeniffer (Canadá), Las americanas de Barcelona (California), los “North Carolaina” (US), La bruja averías (Holanda), The blues brothers, Los quillos de la Seu (Seu d’Urgell).

Pero, y las hostilidades?
Amsterdam fue sin duda un movimiento extraño en lo que venía siendo el viaje: Dos días visitando la ciudad y sus peculiaridades, 2 días en Bob’s, 3 días intentando irnos de Bob’s.

Básicamente, y como contaba arriba, cuando descubrimos a Bobs y sus gentes pasamos la mayor parte del tiempo entre el local, the doors y comiendo. Todo ello eran gastos y gastos. El presupuesto sufrió un serio revés que aceleraría el final del viaje. Mereció la pena.

Después de los primeros 4 días decidimos irnos, dejar Bob’s, sacar el coche del Parking antes de que terminara el plazo (4 días), y marcharnos a Bruselas.
Por la mañana temprano del sábado bajamos a desayunar a Bob’s, saludamos a los amigos con los que habíamos celebrado la fiesta de despedida el Viernes, y nos quedamos un rato por ahí. Total, Bruselas estaba a 3 horas. Aparecieron las extremeñas, que eran nuevas, luego gentes de Bob’s, luego Robin y Anette, luego Naya y Amber, luego más gentes. Al final pasó lo peor, no teníamos sitio para dormir, los hoteles normales se nos ponían en el doble, y lo peor : Bob’s cerraba de 3 a 7,30h de la mañana. Que íbamos ha hacer?

Pues nada, a experimentar que hace un homeless o vagabundo un día cualquiera. Sé que estábamos buscando que esto pasara, aunque lo voy a negar.
Por la noche, frío, desamparo, no hay ni siquiera bancos en esta ciudad, no hay cajeros abiertos donde cobijarse, la estación está cerrada… Sólo podíamos caminar y esperar que abrieran Bob’s para coger otra habitación y dormir. Que agonía. Nunca más.

El siguiente día fue raro, dormimos de 1 a 8 de la tarde, luego a Bob’s hasta las 3, luego a dormir. Y nuevamente con las maletas a cuestas, porque nos íbamos de Amsterdam al fin. Puede que Bob’s no lo permitiera aún…

Por 3 veces entramos a Bob’s y salimos de allí con las maletas. Una a recoger la fianza, otra a desayunar, otra por vicio, y allí estábamos de nuevo. En nuestro sofa esperando un rato para no llegar tan pronto a bruselas. Yo bromeaba con Amelie acerca de la próxima noche, y ella decía que aún quedaban habitaciones. Que guapiña era.

Y todo seguía igual allí, se iban viejas glorias y llegaban nuevas promesas. Después del baño de multitudes matinal en el que despedimos a gente que nos había despedido a nosotros previamente, llegó la hora de comerse un pato entero en el chino, y regresar, una hora antes…
Ahí llegaron las bellezas canarias y el Sevillano, con doña Rogelia, toda ella una sonrisa, Bety Boo, pícara y encantadora, Paz Vega, la de verdad y Heidi, un trocito de pan.
Así que como estaba escrito jugamos a las cartas, fumamos un poquito, reímos juntos, conocimos a más gente, nos divertimos con ellas y nos quedamos, 2 días después, de nuevo en la calle. No entendemos el mensaje…

Pues si, de nuevo unos “sin techo” con el agravante de que hoy llueve, y llevamos el equipaje. Calor en el frío, risa en el llanto y el otro, con el mazo dando.
Existía la posibilidad de ir al coche en taxi y dormir allí para luego irnos. Con 2 c… aguantaríamos, bajo los toldos, en los portales (que no hay), que frio…por fin asturiano se quejaba, quería abandonar, noooo. Por un momento imaginé que tuviera que dormir ahí todos los días, sobretodo cuando nos cruzábamos a uno “de verdad” con sus pestilentes ropas, su mirada perdida, su botella de vino, lo único que tendría. Es muy fuerte, y lo peor es que es real y casi nunca hacemos nada.

Esperamos y esperamos a que abrieran Bob’s para coger otra habitación, y cuando fue la hora nos fuimos al coche en el primer tranvía de la mañana. con gran tristeza y no muy convencidos dejamos por fin todo aquello tan bonito. Se acabaron las vacaciones dentro de las vacaciones. Un placer Bob’s.

Día 36, 37, 38 – Sodoma y Gomorra - La ciudad de las bicicletas (Amsterdam)

Si bien en todo el viaje dividimos los trayectos largos en 2 e hicimos escala en alguna ciudad intermedia, hoy iba a ser diferente.
Cualquier lugar que conociéramos relativamente exigía un desvío de unos 100km : Hamburgo, etc. Postdam venía de paso pero daba igual, para que nos íbamos a engañar, lo que queríamos era llegar a Amsterdam.

Sobre las 8 de la tarde hacíamos aparición en una ciudad donde solo había bicicletas. En la estación de tren existe un parking para estos artilugios sin motor, con sus 3 plantas, y una capacidad de 4000 unidades.
En las calles, más de lo mismo. Pocos lugares donde aparcar y prioridad absoluta para los ciclos. La hora de parking cuesta unos 3,5 €. De lo mas caro de Europa.

El caso es que aparcamos, y empezamos a buscar un youth hostel, o albergue juvenil. Todo resultó estar completo, aunque la suerte nos iba a sonreír en Bob’s, ya que una reserva caducaba en una hora y podríamos quedarnos con las 2 camas si fallaban. Sin dudarlo permanecimos allí sentados que fue la hora y conseguimos aquel pedacito de espuma llamado cama.

En esa espera pudimos ojear alguna guía y encontrar la solución al parking. Fuera de la ciudad existen unos garajes llamados p-r en los que se puede dejar el coche hasta 4 días. El precio son 5,5 € al día. Luego hay que ir en tranvía al centro, que son 15 minutos. Vale la pena, de lo contrario son 45 € mínimo.

En este primer día solo hicimos lo que había que hacer, comprar en una frutería aquello que solo se puede comprar en Amsterdam, y visitar el misterioso “Red light district”, o barrio Rojo.

Ya por la mañana continuaríamos aplicando el procedimiento. Esta ciudad es muy parecida a Venecia por la multitud de canales que la seccionan, la diferencia es que aquí se mueve uno en bici. En casi todas partes hay calles alrededor de los canales. La arquitectura me pareció bonita, casas bajitas, abuso de la madera, y lo mejor : las escaleras. Aquello es increíble, todas las que pude ver en casas particulares y hoteles o hostels parecían una escalinata de los bomberos. Si en España suelen inclinarse unos 45 grados, aquí aplican desde los 50 a los 90. Le da a uno la sensación de subir a dormir al palomar.

En general esta población es un poco una replica de ella misma. Por más y mas calles que se cruzan da la sensación de estar en la anterior. Por supuesto es muy grande y no hemos visto más que una pequeña parte. La plaza Dam muy normal, la Lenistat también, etc. Lo que vale aquí es la gente, los coffe shop, el barrio rojo y su atmósfera babilonia, bob’s, y las bicicletas.

Día 33 – El mundillo del underground (Berlín)

A medida que transcurre el viaje se enfatiza en mi una doble sensación:

- Por un lado la de tener ganas de que esto acabe y sentarme durante 36 horas en un sofa viendo el anuncio del almendro sin parar mientras como mejillones en escabeche.
- Y por el otro parece que me he adaptado a una forma de vida que podría ser el ir de aquí para allá eternamente. Realmente lo único que me estresa de trabajar unas horillas en ruta es ver a pequeño ministro aburrido y esperándome.

De nuevo en ruta advertimos la llegada de la frontera por la cantidad de clubs de carretera, algunos muy graciosos: Casetas de madera tamaño rulote y con una taquilla parecida a las del cine.

Tuvimos la precaución de poner gasolina, que sale a 1 € en la República Checa. En Alemania se dispara a 1,25 €.
Y ya sin otra parada más que para ver una exhibición aérea que encontramos por casualidad, entramos en Berlín, que nada se parecía a las imágenes que había visto de hace 60 años y 52 días.

Encontramos un hostel por 15€ en pleno centro, si es que tenemos suerte últimamente. Además la habitación de 6 solo tiene a una chica que se va mañana. Los amos.
Hoy terminamos la botella de knockando 15 años porque la ocasión lo merecía, y también porque no quedaba Jb. Que “romántico”.

Se torció un poco el botellón hablando de política con la chica alemana, perdimos mucho tiempo en explicarle la realidad española, y es que pequeño ministro y yo no tenemos el mismo punto de vista. Parece al menos que ninguno es malo ni extremista. El caso es que la chica era una estudiante de políticas a la que interesaba aquello y el mundial de beach volleyball que se juega este fin de semana en Berlín. Manda huevos, aquí que tampoco hay playa, vaya vaya.

Pequeño ministro hizo ahí uno de sus movimientos marcianos y se echó a dormir, desperdiciando aquello tan bonito que nos había proporcionado la botella antigua.

Yo tenía que salir a ver Berlín de noche…la caminata que esperaba a la vuelta iba a ser de bandera.
Me tiré a la calle y empecé por lo que fiché unas horas antes, el edificio ruinoso y grafiteado en la zona de los restaurantes caros. Que maravilla, que underground.
Entré, esquivé algunos bares de copas que había de la 1 a la segunda planta, todos semioscuros, con velas, escaleras llenas de basurilla y llegué.

La 3 planta me llevaría la mayor de las sorpresas del viaje. Un humano con cara perdida no muy interesado en responder a mis preguntas de “que era aquello?”, un ambiente de oscuridad, silencio y misticismo definían la atmósfera. Entré.

Quedaban 2 artistas, todo lo que podía ver eran cuadros y esculturas por todas partes, aunque con pocas velas encendidas era muy complicado fijarse en los colores. Me puse a hablar con uno de ellos rogándole que me vendiera un lienzo y unas pinturas. Me quería quedar allí.
Él me regaló los lienzos, no hizo falta pagarle. El problema fue el otro, al que intenté comprarle unas pinturas. Se molestó bastante, supongo que porque no me entendía y también porque estaba trabajando. Me echó sin atender mucho a razones. Solo decía “please go” “come tomorrow with paints”. Todos eran raros, muy freaks, dark, no se, fue todo muy extraño, sobretodo el buscar una discoteca y encontrar aquello.

Así que como no podía pintar allí seguí subiendo, al último piso, donde aparecerían los y las vascas. Estuve un rato charlando con esa gente y comentando cosillas sobre Berlín. Dio la casualidad que iban a una discoteca y me uní a ellos…por un rato.
Cuando salimos del bar resulta que iban todos en bici. Intenté seguirlos pero al final me sentí ridículo, ya encontraría otro lugar, esto es Berlín no?
Empecé a preguntar a los giris hasta que hallé respuesta, allá por la plaza Alexandre se encontraba el H2O, un dance club sin turistas. Tuve ocasión de conocer allí a una peña de berlineses con los que conocimos a una peña de berlinesas. Parece que aquí la gente si habla inglés.

Cuando todo acabó decidí que ya era hora de regresar al hogar en ruta. Entre en el hilton y pedí un plano… a caminar. No había bebido mucho, palabra, aunque seguro que contribuyó a que confundiera la torre de Alexander con otra que hay un poquillo más a la izquierda en el mapa. Si no caminé 2 horas para encontrar el hostel, llegue chispeando los dedos.

Unas horas que emplee en meditar sobre demasiadas cosas. Me acordé de Andrea, me reafirmé en mi nuevo futuro de estudiante, intenté visualizar los años venideros siendo más paciente, y también pensé en irme con la alemana a ver el volley en lugar de dormir. Casi que duermo hasta mediodía.

Día 31,32 – Buscando a Charli (Praga)

De nuevo a las andadas, que significa que volví a andar y andar por todas las calles, plazas, callejuelas y senderos de Praga, descubriendo poco a poco cuan bonita me parecía.
Del puente de los deseos a la catedral, de allí a la plaza del reloj (Old Town Squerre), vuelta al teatro nacional, revisar el coche, la orilla del río, puentes y más puentes. Porque me dejaría la cámara en casa de Giu…
Lo más destacable para mi es la arquitectura negra que empieza a descubrirse a medida que avanzamos hacia el norte. Se trata de suciedad y deterioro de la piedra que provoca esa negrura en los edificios antiguos. Muy tétrico en la noche.

Y a la noche llegamos de nuevo, los 2 días más que nos quedamos. Todo el mundo nos llamaba Charli, aunque yo creo que estaban preguntando por él para hacerle vaya usted a saber que barbaridad. De veras, esto si es estrés, en los 2 días yo calculo haber escuchado la misma comedia unas 100 veces:
Charli, smoke, marihuana, titi show, girls, sex, blowjob, saki saki…Siempre lo mismo y en cada esquina de la avenida Montjuic (Václavske namesti).
Hay en esta ciudad unas cuantas prostitutas por la calle, no más de lo normal. Ahora bien, cabarets los hay en el centro por todas partes. Se supone que son clubs también.
No pudimos explorar en el interior por no pagar la entrada. Si no veo el David, la Monalisa y el atuendo de kunta kinte porque hay que pagar, aquí tampoco.

El jueves estaba todo casi más vacío que el miércoles, aunque encontramos un bar cerca del Roxy, uno de los bares que más nos recomendaron las personillas de Praga. Estaba lleno, nos marcamos unos bailoteos con unas estudiantes Ucranianas, una copita y al Carlomagno, el antro de moda al lado del Voltaba.

Estos 2 días se pasaron muy relajados, o al menos eso parecía después de la primera jornada en la ciudad con nuestros problemillas penales, la primera fiesta, la pelea, encontrar el hostel, etc.

Día 30– Una nueva impresión (Praga)

Después de las reflexiones del día anterior hoy me llevaría una sorpresa al entrar en Praga. Está, con creces, a la altura de mis expectativas.

Según el protocolo establecido y por orden: Buscamos el centro, pedimos un mapa, buscamos lugar donde dormir, nos llevamos la primera impresión de la ciudad.

El primer youth hostel que vemos está lleno, y eso que nos ha llevado una hora dar con él. Bueno, regresemos al coche y vayamos al que nos han recomendado en este.

Otra vez está montada. Vemos un urbano próximo y queremos irnos. demasiado próximo: Passport please. Dice que es una zona de aparcamiento solo para residentes, y que nos tiene que multar con 500 coronas, unos 17 euros. También quiere cobrar allí mismo a lo que respondo con el protocolo correspondiente a la 4/14. No tengo dinero, soy nuevo en la ciudad, sabe donde está el centro?, necesito un cajero, tengo que pagarle a usted de verdad?.
A todo esto se queda mirando el pasaporte como 30 segundos y yo con cara de paleto. Me mira y dice : you from Barcelona? Yes. Barcelona Super! Go.

Ya llevamos 4. Salimos de allí y vamos al siguiente hostel, aparco, esta vez mirando que no sea una zona residencial. Andamos 120 metros hasta la puerta del hostel para danos cuenta de que la recepción ha cerrado ya a las 8. Damos la vuelta y…allí estaba otro. Con una nueva receta. Esto es increíble!!
Esta vez me voy a saltar la 4/14 y no le voy a decir nada, estoy harto del papelón. Y si no saliera bien?.

Tras 10 minutos, con foto incluida, se largan y nosotros también. Ahora encontraríamos definitivamente una zona de parking libre y un hostel con plazas en un islote accesible desde un puente, prácticamente a 3 minutos del centro. Lo único que podría ser un problema dormir en un pabellón con 60 personas. Afortunadamente está semivacío.

Ya por la noche decidimos estrenar el Juan Bautista y ver como es Praga de noche, si llegábamos, porque salimos a la 1:30h. Si es que acostumbrado uno al sur…
El primer garito está casi vacío, huimos. El segundo semivacío, nos quedamos. Por lo menos las Berlinesas que allí había nos acabaron explicando donde tenemos que ir en Berlín, donde dormir, y donde divertirnos.

Ya con todo cerrado a las 3 nos unimos a un grupo de Belgas que también están haciendo un tour por Europa y vamos juntos a una discoteca a lado del río. Bueno, bueno, bueno lo que se avecinaba.
Un individuo se empieza a enganchar a un belga que iba hablando conmigo, junto con una chica que andaba por ahí preguntando. Le doy un empujoncito para que se vaya y seguimos todos andando. En bicho ese no para de increpar, y todo el mundo intentando que nos deje en paz. Ya en el semáforo junto al río se produjo el incidente.

Se puso demasiado tonto. Todo el mundo crispado. El intentando repartir alguna galleta. Alberto le besó la mano. Le aparté de allí.
Pero como se puede ser tan tonto de meterse con 4 personas. Se pasó de la ralla. El Belga Joe le rompió una botella en la cabeza, Belga Bob le dio dos galletas y belga Japo se enganchó hasta que grandote Sub cayó al suelo. Yo me limitaba a mirar, aquello no era demasiado justo.
Una vez en el suelo le pegaron, y le pegaron mientras el instigador pedía que pararan. Bajada la adrenalina lo hicieron.

Acompañamos a los 3 belgas a su hostel, tranquilizándoles un poco porque estaban fuera de sus casillas y nos fuimos a la discoteca basura pagando el euro y medio de la entrada. Pudimos comprobar por el camino que instigador estaba bien, repuesto, y explicando a otro lo que le había pasado.

Vaya con la toma de contacto.

Día 29– La primera incursión en el Este (Bratislava)

Se acerca la hora de las primeras reflexiones.
Parece que, dado lo interesantes que resultan las ciudades que visitamos, sus calles, los edificios, las plazas, sus gentes, sus iglesias y monumentos, las adversidades, la noche, el día, etc, a mi me resulta ya rutina.
Si bien un viaje normal a una ciudad lleva unos días, uno se relaja, visita, disfruta, y vuelve a casa, esto es una concentración de estímulos, imágenes y sensaciones elevadísima. Se resume en una palabra: cansados.

Sin embargo el objetivo debe cumplirse, tenemos que seguir encontrando aquello que esperábamos antes de salir: nada. Todo es más bonito cuando viene y no lo esperas.

Con este tema de conversación, que duro todo el día, motivado también por lo poco que nos gustó Bratislava, llegamos allí.
Cruzamos la frontera de 2 desagradables guardias con cara de malotes, y intentamos, como viene siendo costumbre llegar al centro.

Primera hostilidad.
Después de la multa de Salzburgo y la otra de Viena un guardia nos interrumpe indicándonos, que estamos circulando por un área prohibida (peatonal durante el día): “international sign” decía. El caso es que íbamos una fila de coches y sólo nos paró a nosotros. Quería cobrarse una multa, allí mismo de 55 €, y con cierta amabilidad dijo que por ser turistas nos lo dejaba en 15. Pues va a ser que no.
-Tiene que pagar.
-A quién, a usted!!!
-Si.
-No tengo dinero, acabo de llegar a la ciudad y estoy buscando el centro. Sabe donde está?
-Está en él. Tiene euros?
-No, no tengo nada, tendría que ir a un cajero. Sabe donde podemos aparcar?
-Aparque allí abajo, es una calle sin salida con un parking.
-Ok, pues ahora venimos. Usted espere aquí.

Que sorpresa el ver que el parking sin salida tenía un muro derruido que daba acceso a la circunvalación. Antes de que pudiéramos pensarlo estábamos fuera de allí. Menudo primo.

Conseguimos aparcar gratis, al fin, y damos unas cuantas vueltas por el centro, que resultó ser muy pequeño.
Lo más destacable fueron los precios:
Helado : 30 céntimos.
Mcdonalds : 3€.
Gasolina : 1€ (esto igual en todas partes)
Ropa, gorras, etc : A mitad de precio.
Cerveza : 1,3 €
Comidas : Por 5 o 6 € se puede comer en un restaurante barato.
Latas coca-cola : 30-40 céntimos.

En resumen, los precios recordaban a España en tiempos de la peseta, cuando uno era pequeño.

Día 26, 27, 28 – Viena, una ciudad con clase (Viena)

Herencia del imperio Austro-húngaro, de la familia de los Habsburgo, y de cientos de músicos, unos pocos sensacionales, se nos presenta una ciudad en la que la música, la suntuosidad, la belleza y la clase forman parte de la cultura urbana.

Toda la urbe es muy amplia, siendo acuchillada por el Danubio y seccionada por algún canal. Nos invita a caminar y caminar hasta que no podamos sentir la piernas. Y Eso hacemos como humildes siervos del adoquín. Hay que tener mucho cuidado, ya que podríamos ser envestidos por bicicletas, tranvías, caminantes, vehículos motorizados, autobuses, y algún skater de la tercera edad.

La antigua Vindobona, a pesar de respirar el clasicismo más arraigado de Europa, dispone de un carril bici en casi todas sus calles y de contenedores de reciclaje para todo. Que sorpresa la mía al abrir uno de cada y comprobar que los ciudadanos depositan correctamente, y sin bolsas, cada materia en el correcto departamento. La pulcritud en las calles es una máxima respetada por todos.
Muchas revistas están colocadas en bolsas, sujetas a los postes de las farolas con un recipiente para depositar el importe de la revista. Cualquiera puede cogerlas sin pagar y lo curioso es que no lo hacen.
Nos queda todavía mucho, en el bajo imperio, para estar a la altura de tanto civismo.

Nuestra estancia allí se redujo a caminar por cuantas más calles fuera posible, tanto de día como de noche. El Prater, que es un parque de atracciones permanente, conserva una de las primeras norias que se crearon, con sus vagonetas de madera y una estructura ferrea que recuerda a la torre Eiffel. Clásico.

La zona de edificios imperiales es la de mayor concentración del planeta, no dando abasto a contemplar tanta fachada. Seguimos en la norma de no visitar ninguno de los museos…bastante trabajo tenemos para verlos por fuera. Si me quedé con ganas de asistir a algún concierto de música clásica, o incluso a la ópera. El esfuerzo económico y el no conocer ninguna de las piezas que allí iban a sonar me lo impidieron. En otra ocasión, y en otras circunstancias.

Para espectáculos los raperos de la plaza de la catedral que pasaban más tiempo pidiendo dinero que actuando. Toda una lección comercial.
Los mimos también tuvieron su punto gracioso al comprobar que no ganaban ni para pipas, y que todo el mundo se hacía fotos omitiendo la monedita de cortesía. Nuestro amigo Miquel �ngelo lo hacía muy bien: Con una mano hacía el gesto del dinerito, con la otra señalaba la hucha, y todo esto mientras con el pie derecho se mostraba nervioso, y con el bigote refunfuñaba. Muy divertido.

Un lugar muy curioso también estaba cerca de allí. Se trataba de una plaza próxima al canal donde convivían turistas, lugareños, y todos los borrachos reunidos. No se porque pero siempre están riendo…serán los más felices?

Día 25– De la cuna de Mozart a la de tantos otros (Salzburgo, Viena)

Como viene siendo costumbre, siempre que dormimos en albergue nos ponemos pronto a trabajar. Después de un copioso desayuno nos lanzamos a explorar, un día mas las callejuelas de la ciudad que mas próxima tengamos.

En las primeras esquinas nos encontramos con el museo domicilio natal de Mozart, el cual visitamos hasta el punto en que nos exigen un ticket de 8 €. El señor no entiende que con tal cantidad de dinero, los allí presentes, se alimentan durante una semana. Se trata de una casa como otra cualquiera que ha sido habitada por un ilustre. La pela es la pela.

Después de dar unas cuantas vueltas, y sin que la fachada invitara a entrar, visitamos la catedral porque asturiano quería hablar con el Jefe supremo. No se cansa de pedir lo mismo, y nosotros, todavía, a 2 velas.

El caso es que al poner los pies allí vi la luz. Grata sorpresa el contemplar tanta belleza, una elaboración extrema combinada con la sencillez de sus columnas. Unas pinturas en azules, rojos y amarillo, todos oscuros, que combinaban a la perfección con el blanco y dorado del resto. Junto con el Vaticano es la muestra de arte más asombrosa que he podido contemplar. Una inteligente manera de hacer permanecer a un ateo allí durante media hora larga.

Al salir, mi estimado asturiano me contó su larga conversa con Él, que prometió cumplir sus deseos en �msterdam si dejaba de fumar. Creo que no será en este viaje.

Acabado el tour por la ciudad marchamos ya para Viena, al piso de Eva, que no iba a estar. Menuda sorpresa el piso, a 5 minutos del centro y con la nevera llena. Creo que excepto bombón52 todos nuestros anfitriones se están llevando un 10. Incluso anfitriona virtual, que a estas alturas no se si vamos a poder saludar en persona.
Lástima que en el piso no hay internet, solo unas cuantas redes protegidas que no hay manera de crackear. (Más tarde me darí a cuenta que ‘a veces’ alguna conexión funciona para mandar emails y subir fotos. Pero solo a ratos)

Y por hoy no mucho más, estamos cansados, hemos visto un pelín de Viena en coche. Enorme, 1.600.000 habitantes, y no los contamos todos. Alguna hostilidad más a bordo entre nosotros que nos mantiene un buen rato sin abrir boca, y a dormir con copita whiskey de premio por superar el ecuador del trayecto.

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