Archivo de agosto, 2005
Ascensión a los picos de Vallibierna
0Después de más de un año de parón alpinista, volvÃa a recorrer los senderos empedrados, a contemplar como los buitres auscultaban a sus presas (nosotros), a pasear la mochila cargada como un camión de butano, a recitar el “no vuelvo másâ€?. VolvÃa a subir por encima de los 3000 y a clavar otra banderita.
Después de una semana de estés, de trabajo y pocas emociones fuertes, vino como anillo al dedo para olvidarse de todo y preocuparse de sobrevivir. De sobrevivir a los bocadillos duros como unos alpargates, al frÃo gélido, a la humedad nocturna (por dormir encima de una ex-charca), a las incomodidades del suelo, que evidentemente distaba mucho de ser un picolÃn.
A las 9 de la mañana del sábado nos reencontramos con Tito Loren y un nuevo fichaje, Javi “el cazadorâ€?. TenÃa muchas ganas de ir, asà que dejé a un lado mis problemas de descomposición interna (habÃa cogido no se que pasa de estómago que me doblaba) esperando que no me fastidiaran mucho durante la ascensión. Que ingenuo fui.
Tras 3 horas y 15 minutos llegábamos al pueblecito de Aneto, a unos 22 km de Pont de Suert, camino de Viella. Atravesábamos el túnel más tétrico que vi jamás, no serÃa capaz de imaginarlo sin luces. Las paredes están excavadas en la roca (a pico y pala) sin ningún recubrimiento ni medida de seguridad como extractores, etc. Igual hacen falta porque es largo.
Al otro lado la presa de XX. Allà comenzarÃamos a andar.
Ya no pararÃamos hasta el anochecer, dónde dormimos al aire libre junto con las estrellas.
Al dÃa siguiente, subir y bajar hasta el coche, toda una odisea culminada con esa banderita en los 3.067 metros…una mariconada en términos alpinÃsticos.
Puede que muy pronto vuelva, a pesar de que ahora no tengo ningunas ganas…y las piernas menos, sin mencionar mi estómago, que espera con ansias un retrete.
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Yo quiero ir al FIB!
0Parece que este verano ha de ser movidito, lleno de emociones, lleno de fiestas…lleno de gastos.
Jorge no para de llamarme, junto con Belén y Vega, con los que deberÃamos pasar 3 dÃas en Benicasim, gozando de conciertos sobresalientes de grupos como “The cureâ€?, “keenâ€?, “Oasisâ€?, etc. A parte del festival de alcohol, gentes de todas partes y especies, féminas de bandera, y demás organismos silvestres que se unieran a nosotros.
Lamentablemente esta semana se iba a torcer. Entre las 8 horas de trabajo, la encadenación de proyectos freelance, y sobretodo los 2 fines de semana comprometidos con las ascensiones a los picos de Vallibierna y Perdiguero, no iba a tener tiempo de terminar. TenÃa que renunciar a algo.
Y vaya si renuncié. El sentido de la responsabilidad me obligo a decir no al festival. Otra vez será.
Esta semana transcurrió entre teclados también, de 8 de la mañana a 1 de la madrugada, que ganas tengo ya de que empiece el curso y empezar a tener paz. Algunos amigos me dicen que será más duro que trabajar, no lo creo.
El punto cómico lo ha puesto Amelie, que se ha venido a vivir a casa porque no tiene cocina en el piso nuevo. Sus padres son muy amigos de los mÃos y la han acogido allÃ. Me ponÃa un poco nervioso, porque ellos no saben que tenemos un lÃo un tanto ocasional. No sucedió nada entre nosotros, quizá era demasiado arriesgado, quizá faltaban unos cubatas encima. Ya habrá tiempo cuando vaya a inaugurar el piso nuevo.
En fin, a ver como va la semana que viene. Yo iré aguantando.
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