inicio mail me! sindicaci;ón


Archive for May, 2005

Día 8 – 2000 años de decadencia…la anarquía (Roma)

Hoy ya nos ponemos en marcha antes, y es que queremos llegar a una hora prudente a la capital. No hay que hacer esperar al “poppolo”.

Por autopista y luego por autovía dejamos atrás más de 300km de campos y bosques italianos. En breve entraríamos como grandes conquistadores en tan magna y ancestral urbe. La primera de las 4 grandes del camino.

Y allí entrábamos, montando a poderoso, con nuestra estampa y la mirada al frente saludando al pueblo Romano impaciente por nuestra llegada desde las Galias… Allí …allí no había nadie, sería que no les habían avisado.
No amigos, Roma no es lo que esperábamos. Aquello recordaba a la época Nerioniana, un completo caos de desorden, ambulancias en todas direcciones, policía, conductores suicidas, motocicletas que quieren pasar por encima o por debajo, gentes que no conocen los pasos de peatones…como los van a conocer si en esas calles adoquinadas no hay nada pintado en el suelo.

Sólo para buscar un internet café nos encontramos con el primer percal, 5 coches de “carabinieri” en la puerta de un ManPower y una multitud curioseando. Antes de llegar a la zona de Termini ya habíamos visto 3 accidentes de moto a parte del atraco ManPower.

En el coche, estresado como nunca, pitos sonando sin cesar, motos por la derecha, por la izquierda, gente por arriba del coche, por dentro, en contra dirección, atascos de semáforo a semáforo…La definición de Ararquia: Roma.

Pudimos aparcar el coche y relajarnos.

Vimos el Coloseo. Tampoco hay para tanto, lo único que es viejo y sale en las películas. También pasamos por delante de más edificios impresionantes, si bien hasta que nos dieran el plano no sabríamos que eran.

Ya hechos a la idea de que estábamos en Roma, empezamos con las obligaciones de todo buen arriero: Buscar hotel y cenar.
Comimos un buen plato de pasta con parmesano en un restaurante sin vistas, y comenzamos a preguntar precios del alojamiento. De casualidad estamos en Termini (la estación central), lugar de peregrinaje habitual y plagado de hoteles, hostels, albergos y latas de sadinas. Sitios decentes, 85 €, compartir habitación con variopintos personajes, 23 €, lo nuestro, 25€: Habitación doble, 2 camas, baño al lado, limpio todo. Un chollo. (Hotel Giamaica)

Pues nada, cansados como estamos, damos una vuelta por ahí al cyber (8€ 2 horas - ladrones) , subimos todos los trastos para dormir más seguros, y nos fundimos a las sábanas hasta las 10am como mínimo. En este punto la imagen de Roma queda en un Kaos.

Día 7 – El retonno a la autopista (Carrara, Pisa)

Por la mañana nos saluda atentamente el dueño del restaurante y su perro, cuando recogemos el atuendo de montaña y continuamos por las carreteritas sinuosas un poco más, unas 2 horas dirección la general. Si , esa general que no s lleva a la autopista. Ya se acabó el ver pueblecitos continuamente, parados en sus semáforos uno tras otro.

Después de esas 2 horas de deambular por la montaña llegamos al punto de dónde habíamos salido. Bonito verdad, y es que sin GPS que puede esperar uno.
2º intento, y ahora si damos con la carretera buena y nos dirigimos a la Autopista A 12. Que lujo, como los ricos!

Ya son más o menos las 3 de la tarde cuando salimos a la altura de Carrara. Las canteras del preciado mármol famoso en el mundo entero. Vamos “palla�, a verlas con un poco de descohesión interna.

Casi toda la montaña está tallada, aunque todo parece del mismo color y dibujo. La preciosidad del material la descubrimos al entrar en alguna tienda del camino y visualizar los más de 50 tipos que existen, colocados en un mosaico de porciones pulidas. “Bellissimo�.

Tras la parada relámpago de 1 hora y media compramos comida en un supermercado, más caro que Mónaco. A toda máquina hacia Pisa.

Pisa debe ser muy bonita, en general, pero nosotros vamos a lo que vamos. Dónde está la torre? Y “hayámosla�.
El complejo es para mi más bonito que la torre misma, me refiero a la catedral y el bautisterio. Lástima que estos no se hayan inclinado.

Y nada más. Tras preguntar en un albergue donde nos pedían también 70 €, nos alejamos un poco hacia un camping de 26€, todo un lujo por un trozo de campo y unas duchas. Lo mejor, la electricidad gratuita, los amables vecinos que me dejan un adaptador universal de corriente, y los amigos de la plaza de al lado que no vienen esta noche. Que amables han sido en prestarnos una mesa y unas sillas. Si les conocemos les daremos las gracias.

Un día más tarde me recordarían que Giuti está en Pisa, que lástima no haberla podido saludar y tomarnos unos cacharros. Otra vez será.

Día 6 – El sexto día (Génova)

Y van 6. Camino a Génova en un ataque de nervios provocado por las tremebundas colas de estas generales europeas. Y pensábamos que en Italia todo iba a ser más bonito.
Interminables hileras de motos aparcadas a ambos lados de la carretera, conductores suicidas, colas y más colas. Desesperante!

Los pueblos aquí bastante maltrechos, poco que ver con la fastuosa costa azul francesa. La entrada en Génova deplorable: Fábricas, suciedad, casas viejas, y todo detrás del cartel que anunciaba su nombre. Menos mal que en 10 km se arregló un poco.

Encontrar el centro fue una odisea, e incluso en 2 ocasiones creímos haber lo visitado. Mentira!. El centro estaba ahí, pasando las 2 torres de ese castillito poco prometedor. Dentro todo era diferente, un casco antiguo, contenedores de basura a rebosar, muchos edificios de los imperiales, un museo dónde nos querían hacer pagar, calles estrechas en las que había que pasar en fila india, señoras de mal ver y oficio antiguo, etc.

Un detalle importante: En Italia no estamos viendo inmigrantes. Será porque la gasolina s/p cuesta 1,18 € en el sitio más barato, y el diesel 1,07€. No lo sé.
Nos quedaba por ver el puerto, al que llegamos a patita. Nos sorprendió un barco pirata que fue escenografía de la película “piratas�. Una obra maestra, tanto en volumen como en acabado. Ah, también querían hacernos pagar. Bellacos.

Sería muy grande Génova, pero ya tuvimos suficiente. Queremos algo nuevo, diferente al menos, y eso es lo que fuimos a buscar.
Montamos en la “maquina” y tiramos dirección a Piazenza por el interior, y allí diseñamos una ruta por carretera de montaña que nos llevaría a Pisa. A seguir soñando.

La noche la pasamos en Rovegno, un pueblecito de montaña muy acogedor. Tras informarnos de los precios del albergue de Orrendo (nombre real del pueblo), unos 70 €, decidimos aventurarnos hacia el camping de fontanigorda y cenamos unas auténticas pizzas italianas en su restaurante de madera.

Viendo el aspecto que tenía (muy bueno), y habiendo observado un camino que lo bordeaba por el norte, nos instalamos allí.
Montar la tienda en la oscuridad, y entre los ruiditos nocturnos de osos, lechuzas, o pájaros carpinteros conseguimos dormirnos. Fue divertido al menos (comentario del día siguiente, los comentarios de la noche quedan “vetatos�).

Día 5 – Otra vez con una semana de retraso (Niza, Monte-Carlo)

De nuevo salimos un poco tarde del camping, donde puede trabajar un poco con el pc en el enchufe de la plancha pública.

Niza debía estar a 5 minutos que resultaron una hora en la poblada general francesa. Esta ciudad no nos sorprendió mucho puesto era muy parecida a Cannes y casi diría que la resto de la “côte d’Azurâ€?. Aparcamos en un parking por comodidad, andamos y andamos, trepamos al monte de la cascada, o “Colín du Chateauâ€? según los gabachos, tiramos fotos panorámicas de la city, hicimos como que comprábamos en los mercadillos, y dimos vueltas y más vueltas con el coche para asegurarnos que no nos perdíamos nada interesante. Ingenuos.

Por la hora que era decidimos seguir a Monte-Carlo y matar 2 pájaros de un tiro. Seguimos por la carreterita de la costa descubriendo ahí la foto que estábamos esperando:
Desde lo alto de la una colina se podía contemplar una bahía “awesome�, en cristiano “imprezionante�, con 2 cruceros de mucho tonelaje anclados y multitud de veleros de algún modesto ciudadano como nosotros, humano me refiero.

Llega el pastel del día, la ciudad del lujo y los apoderados…vaya!, si también hay currelas, renault 5, y cubos de basura. Monte-Carlo ya no es lo que era o por la tele solo enfocan lo que vende.
Ahora bien, pasada la colección de vehículos de época esperando a los señores en la puerta del hotel París, la hilera de botones a las puertas del casino y algún que otro coche caro, llegamos al puerto.

Y ahí estaba el circuito, casi completo, del 63avo Gran premio de Mónaco. Prácticamente lo hicimos entero, primero en coche y luego andando. Gastamos un carrete entero ahí.
Se olía todavía a goma quemada, pudimos sentarnos en las gradas otrora infestadas de afortunados, y visitar los boxes donde sólo podían estar, hace 7 días, las figuras más destacadas del mundillo formulero.

Entramos en algún centro comercial, contemplamos unas féminas que, seguramente nos pedirían que mostráramos la cartera para darnos la hora, y unos relojes de 22.000 € que no se si la dan.

Compramos en un supermercado a precios bastante normales y volvimos a hacer rugir al poderoso camino a Imperia al siguiente camping, y ya habiendo entrado en Italia, una de las cunas de la civilización occidental.
Camping en el cual entramos, montamos todo, y … apareció el jefe para cobrar cuando pensábamos que dormíamos de gorra por un casual.

Día 4 – Cannes, la ciudad de las sonrisas (Cannes)

Hoy es el día que hemos salido más tarde, seguramente por el cansancio acumulado, o quizás por exprimir al máximo ese grandísimo hotelón.
El camino a Cannes resulta más lento de lo esperado, con unas colas que aburrirían a un péndulo.

Que bonita ciudad, casas y casas, playa y más playa, y un festival al que llegamos tarde por una semana. Quizá la razón por la que pudimos circular por las calles e incluso aparcar de gorra en una zona azul. Dale!, dale!, diría Costoira.

Llegamos a esas preciadas oficinas de turismo y a caminar, por si no estábamos ya cansados. Pasamos por las callejuelas y omitimos entrar en las tiendas para no gastar. De hecho tampoco tenemos dinero.

Se celebraba además una exposición de fotos de actores y actrices que colgaban de los edificios (las fotos), lo cual queda bien plasmado en el reportaje gráfico.
En la visita al casco antiguo, también andando, descubrimos la mejor vista de la ciudad, el mirador donde se puede contemplar el puerto y gran parte de ella.
Hasta aquí hemos llegado. Se podía montar en ferry hacia los peñones y alguna que otra actividad preparada exclusivamente para quitarnos los dineros. No lo consiguieron.

Lo más curioso que encontré en esta urbe fueron las chicas, todas muy posh, monas ellas, y que sonreían cada vez que uno las miraba. Nada que ver con esa contramirada desafiante a la que nos tienen acostumbrados. Yo diría que hay un buen rollo generalizado.

De nuevo montamos a poderoso y dimos unas cuantas vueltas más por la ciudad antes de irnos dirección a Niza.
De camino paramos en un camping donde pasamos la noche. Resulta curioso que había dos chavalitas suizas y no nos atrevimos a decirles nada. Esto hay que empezar a remediarlo con Juan Bautista de 15 años. Todavía hay tiempo.

Día 3 – Hotel, dulce hotel (Marsella)

Por la mañana tempranito recogemos los bártulos y entramos, por fin, en la oficina de turismo. Vaya gracia que nos hacen indicándonos una ruta por el centro histórico que lleva 2 horas.
Como “pa chulos� nosotros, la hacemos en 3. Era por ahí? Era “payá�.
La ciudad es bonita, sobretodo la parte del puerto que penetra dentro de la ciudad, las terracitas del área, y los edificios estilo imperial que parecen adornar todo el sur de Francia. Ver fotos.

Después de 6 meses sin pisar un fatídico McDonalds, volví. Eso si, era barato : 6€.
Habiendo llenado el estómago por unas horas subimos de nuevo al fuerte de San Nicolás, donde tenemos el coche y partimos de esta hermosa ciudad.

Tardamos un trecho, con largas colas, pero al fin un hotel Formule 1, dónde por 30 € tenemos una habitación para 3…OStras, dónde está Big Jorge?. Tenemos electricidad, varias duchas y wc por planta muy decentes, etc, todo un lujo. Después de las penurias de nuestros apartamentos de campo, y de montaña, este hotel nos parece un 5 estrellas.

Hoy estrenamos el butanillo con unos filetes de supermercado. Rico y veloz.

Antes de dormir nos reímos un poco con las imitaciones de Pakorro y sus movidas, Rubén Fueyo, que sigue estudiando desde que le conocí (para el mismo examen), Costoira, el inimitable ’sex symbol’ londinense, e incluso alguna de Chema con su “io soi bilingüe, pieso en portugué y hablo en epañó o al revé”.

Día 2 – En ruta. Cambio de “modus vivendi� (Montpellier, Marsella)

Antes de las 8 estaba ya todo listo para proseguir: Estómagos llenos, tienda recogida, facturas pagadas…adelante “poderosoâ€?!

La siguiente ciudad con parada de nuestro AVE fue Montpellier , dónde desayunamos concienzudamente en la “rue�, visitamos un acueducto magno, pero que a estas alturas aún no se si era Romano, lo construyó “de Gaulle�, o viene a ser un misterio como las estatuas nipapa de la isla de la Pascua.
El centro antiguo es muy curioso, sobretodo a estas alturas de viaje: Calles estrechas, multitud de tiendas con productos estrafalarios, gentes paseando a todas horas como si nadie trabajara…de hecho estamos de vacaciones, no?

No nos entretenemos mucho puesto el plato fuerte está por llegar: Marsella . La primera ciudad importante, que además da nombre al himno francés.

Destacar en el camino los lavabos públicos, estilo cuadra, con que las autopistas francesas deleitan a sus usuarios. Todo embozado, todo sucio. Lo único positivo fue lo mucho que reímos al ver entrar al baño de las señoras, uno tras otro, a todos aquellos que pretendían usar el de caballeros. Y la cara que ponían al descubrir que el de “madames� estaba igual. Vive la France!

El inicio prometía, con una vista panorámica del aeropuerto metido en el agua, el puerto bastante más adelante, y la ciudad en la colina, el mar y el llano.
Tras dar unas cuantas vueltas conseguimos una plaza de aparcamiento por “la face� y nos disponemos a andar buscando alojamiento así como un cybercafé. (2€ la hora).

Estábamos en una zona conocida como las 5 avenidas, o St Charles… o lo que hace más justicia, la parte Argelina número 1. “Pero como es posible que estos antros hayan pasado una inspección sanitaria. Yo no me lo podía creer, en uno no hay ni duchas, en otro si, vaya que si la hay (ver fotos) (20€ 2 personas). El olor, fétido a matar, la estética, imposible de captar digitalmente, nuestra presencia allí, el tiempo de hacer las fotos, que también resultan un patrimonio curioso acerca del mito de Marsella. (Los habrá mucho mejores, sin duda).
El wc, que es eso??? Un agujero en el suelo, con unas estrías para colocar los pies separadamente y ala!!, como las cabras. Horrendo!.

Dejamos la zona para ir a buscar la oficina de turismo, y de paso un albergue que iba a resultar costar 70 € la noche. Que se lo queden, aunque tenga baño.
La oficina está cerrada, así que profundizamos en la parte Argelina 2, comemos medio pollo con patatas y lechuga por 6 € la barba, y compramos unos aditivos para el tabaco por unos míseros 10€. Por cierto, los “lugareños� muy amables.

Entrada la noche, y por consiguiente la oscuridad nos dirigimos a la montaña, al pueblo de al lado a ver si los precios son mejores. Aparece aquí otro problemilla, y es que vamos sin gasolina y las gasolineras 24h solo funcionan con tarjetas francesas. Tócate los c.
Bueno, no pasa nada, vamos tirando, tirando, y encontramos un bonito lugar donde alquilar un apartamento de esos baratos que nos gustan y con unas vistas inmejorables a la ciudad. El único problema es que el caminillo que lleva a el está bloqueado por unos Marselleses que vaya usted a saber que estarán haciendo. Pues a esperar a que se quiten!

Parece que el lugar es muy conocido ya que no paran de llegar coches, caros, y se van debido a la obstrucción del señorito y sus amigotes. Nosotros somos más pacientes…aunque tenemos un límite.
Encendemos los faros, y acto seguido, ellos también, que casualidad. En ese momento nos dejan el camino libre, y tras poner al poderoso en pequeñas dificultades de adherencia, conseguimos llegar. De día, precioso, de noche, uno más. Cigarrito, y buenas noches.

Quién me manda a mi volverme hippy justo después de haberme jubilado. Haber si por lo menos los entrañables de la “peña el moco� hacen justicia y me conceden el honor de cambiarme ese mote de “pijo mierda� que tanto les recrea.

Día 1 – El shock. Europa 20M es una realidad (Narbonne)

Arrancados motores y conduciendo por la AP7 dirección Barcelona todo me sigue pareciendo rutina puesto conozco cada curva de esa carretera. Asturiano está en el coche, lo cual rompe la monotonía, pero hace falta más.

Al llegar al Vendrell cambiamos a la general, y además la del interior, la cual no había cogido nunca. Bonita. Decidimos en este punto evitar el gasto de las autopistas y disfrutar de lo placenteras que resultan las generales. (Mas tarde merendaría tal afirmación con patatas).

El viaje continúa, seguimos hacia el norte parando a comer un improvisado bocadillo cerca de Gerona. La impaciencia por entrar en Francia es, a estas alturas, tremenda. Y es que hasta que no lleguemos al extranjero no parecerá del todo real. En una hora más hemos llegado a Figueres, dónde me inundan los recuerdos. Allí compramos comida.
En 30 minutos más, la Jonquera. Nos hacemos con un butanillo y una bombona de gas.
Tras 5 km por fin llegamos : “Benvenue a France�.

Paisajes semejantes, límites de velocidad casi calcados, coches de las mismas marcas…Parece que no hayamos salido de España…y también que yo no haya estado nunca en Francia.
Visitamos Narbonne , un pueblo tranquilo con una catedral impresionante (Cour Saint-Eutrope) de partes semiderruidas por algún bombardeo o, en su defecto aluminosis.
Esta ha sido la primera ciudad dónde hacemos turismo.
A destacar el homenaje que nos dimos en un banco del paseo : Latas de mejillones con cacahuetes, patatas fritas con pan, y fuet con salchichón.

Caída la tarde continuamos por la nacional francesa dirección Montpellier esperando encontrar el apartamento de campo. Tras mirar un poco, nos abrimos paso por un camino rural que desemboca en una granja, y allí estaba, próximo a una línea ferroviaria. Pasamos una buena noche, al menos hasta que cantaron los gallos de la acogedora granja, a eso de las 5:45h de “le matin�.